No hay duda de que Jose Antonio M. M., de 40 años, es un desastre en el arte del choriceo. Torpe y con mala suerte, el desdichado ladrón tuvo que ser rescatado ayer por una unidad de bomberos cuando quedó atrapado en la persiana de un establecimiento que pretendía desvalijar en la zaragozana calle Predicadores.

El sujeto, poco cualificado como delincuente, ya fue detenido el pasado viernes por la Policía después de que se cruzara en la calle con un ciudadano que días antes le sorprendió cuando intentaba desvalijar su domicilio.

Tras el arresto, fue imputado por varios robos con escalo en viviendas de esta capital que todavía no están resueltos. Pero José Antonio tuvo suerte esa vez porque las pruebas contra él estaba poco fundamentadas y fue puesto en libertad provisional por el juez.

Hombre de costumbres, en la madrugada de ayer no pudo sustraerse a la tentación que le ofrecía un establecimiento comercial ubicado junto a una obra con andamios en la calle Predicadores. La tienda tenía una persiana enrollada y un hueco por el que pensó que su estilizada anatomía podía entrar.

José Antonio falló una vez más en sus previsiones y quedó atrapado en el intento, empotrado entre la persiana y el rótulo de la tienda, y sin posibilidad de liberarse.

Todavía no eran las seis de la madrugada y el ruido que hizo para salir de la trampa despertó a los vecinos, que alertaron a la Policía, la local y la nacional. Los agentes desplazados el lugar advirtieron las dificultades en que se hallaba José Antonio y avisaron a los bomberos.

Además de policías y bomberos, tres unidades, vecinos y curiosos se concentraron en el lugar para contemplar, como en una ópera bufa, cómo se desencarcelaba al desvalijador, que tuvo que ser atendido por el personal de una uvimóvil antes de llevarlo a dependencias policiales.

Concurren en este episodio otras circunstancias que confirman la desdicha y la torpeza del delincuente atrapado y que ayer eran comentadas con ironía por la vecindad. Ocurre que el establecimiento que José Antonio pretendía desvalijar es una antigua carnicería que se encuentra cerrada y en traspaso desde hace varios meses.

Aunque la suerte hubiera sonreido al delincuente, en el interior solo había una cámara frigorífica y vitrinas que difícilmente hubiera podido transportar.