Un grupo de supervivientes de las Brigadas Internacionales que combatieron en la guerra civil en el lado republicano recibió ayer un homenaje en Zaragoza con motivo de la entrega del premio Lucha social, que concede por segundo año la Fundación Lola Soler Blánquez. En el acto, que se celebró en el colegio Joaquín Costa, también recogieron varias distinciones otras personas y entidades por su labor en defensa de los valores laicos y progresistas.

Los brigadistas, 32 procedentes de distintos países de Europa y América y con edades de 86 a 99 años, fueron recibidos en la estación Delicias por varios centenares de jóvenes comunistas, socialistas y anarquistas con claveles rojos y banderas republicanas y de sus respectivas organizaciones. El grupo, al que acompañaba más de un centenar de familiares procedía de Madrid y hoy viajará a Barcelona, donde participará en distintos actos con motivo del 70 aniversario del comienzo de la Guerra Civil.

Inicialmente, habían llegado a España 36, pero, debido a la edad y las emociones, cuatro de ellos no pudieron desplazarse a la capital aragonesa por su estado de salud.

Alrededor de 35.000 brigadistas pertenecientes a medio centenar de países combatieron en España en defensa de la II República durante la guerra civil. Setenta años después de que se iniciara al conflicto, solo sobreviven 250.

Los más numerosos entre los homenajeados ayer eran franceses y alemanes, de la Brigada Comuna de París y del batallón Thaelman, respectivamente, pero también había excombatientes austriacos, canadienses y rusos. El más veterano era un miembro de la Brigada Lincoln, de 99 años, desplazado exprofeso desde Estados Unidos para asistir a estos actos.

Justino Delafuente, que actualmente reside en Ávila, recordó lo mal que lo pasó cuando luchó en la zona de la sierra de Albarracín, Teruel, Guadalajara o Cuenca.

También combatió en frentes de Aragón (Belchite, Teruel y el Ebro) Theo Francos, de 93 años y nacionalidad francesa, que llegó a España con sólo 22, en 1936, y no pudo regresar a su casa en Bayona hasta que terminó la guerra mundial en 1945. "Aún me esperaba mi novia", dijo. El brigadista afirmó que el sacrificio mereció la pena porque "el pueblo español es hermoso y casi místico".

PREMIOS La entrega de los premios se realizó a partir de las ocho de la tarde en un salón de actos del colegio Joaquín Costa totalmente abarrotado de público, que escuchó el Himno de Riego y cantó de pie La Internacional.

Entre las personas que asistieron personalmente a recoger sus premios se encontraban Pilar Manjón, como presidenta de la Asociación 11-M Afectados de Terrorismo, y el educador zaragozano Fernando de la Riva. Otras distinciones fueron recogidas por delegación o representantes institucionales.

La Fundación Lola Soler Blánquez, que concede estos premios, recuerda a una joven militantes de la UGT y de las Juventudes Socialistas que falleció hace tres años como consecuencia de un accidente al desplomarse un balcón en la localidad zaragozana de Torrellas.