La Guardia Civil continúa investigando las circunstancias del asesinato de un hombre cuyo cadáver, en avanzado estado de descomposición, apareció el pasado lunes en una escombrera en el término municipal de La Almunia. Por el momento, la autopsia ha demostrado que el cuerpo es el de un hombre de complexión atlética y una estatura aproximada de 1,80 metros y que presentaba tres heridas que podrían corresponderse a las causadas por un arma blanca. Este dato se ha podido comprobar tras apreciar la Guardia Civil en la ropa que llevaba el cuerpo tres incisiones similares a las que produce una hoja de un arma blanca en un tejido.

La principal línea de investigación en la que se centran los responsables se basa ahora en investigar a un grupo de temporeros magrebíes --alguno de ellos con antecedentes penales-- que estuvo trabajando por la zona hace un tiempo, y que podría coincidir con la fecha aproximada del asesinato. Nadie ha reclamado la desaparición de un hombre de estas características en la zona, por lo que no se descarta que la víctima fuera también un temporero.

El cadáver fue descubierto en un descampado situado junto a la travesía N-122 que sirve de entrada al casco urbano de Épila, aunque en el término municipal de La Almunia de Doña Godina. El cuerpo se hallaba en avanzado estado de descomposición. El cadáver se descubrió alrededor de las ocho y media de la mañana.

Juan Aguarón, trabajador de una empresa de construcción, había acudido a una caseta situada en la parcela en busca de material y, al llegar, notó un olor putrefacto que le llamó la atención. "Pensé que habría algún gato o perro muerto, porque el olor era mi fuerte y, al mirar alrededor, vi un bulto lleno de hierbajos. Le di una patada para apartarlos y me encontré con el cráneo, todo negro por la descomposición", relató el operario a los medios de comunicación el pasado lunes.