Aragón recibe 80 euros al día del Estado por cada uno de los menores inmigrantes enviados a la comunidad desde Canarias, donde llegaron en pateras y cayucos procedentes del continente africano en busca de unas mejores condiciones de vida. La Administración autonómica ya se ha encargado de seis de estos niños y habilita plazas para la previsible llegada de otros diez, aunque todavía no se sabe cuándo se producirá.

El Gobierno central alcanzó un acuerdo con la mayoría de las comunidades autónomas del país para distribuir por España a los menores inmigrantes que llegan a las costas canarias en estas frágiles embarcaciones. A diferencia de los adultos sin papeles, los niños no pueden ser repatriados. Por el contrario, se debe impulsar su reagrupación familiar.

El citado acuerdo --cuyo objetivo final era descargar los saturados centros de acogida de las islas-- incluye una subvención directa del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales a las comunidades para financiar "el traslado y atención de los menores no acompañados desplazados desde Canarias", según establece el programa especial diseñado para este fin.

La subvención asciende a 80 euros al día por cada uno de los menores acogidos en las comunidades, que en el caso de Aragón son seis. El departamento de Servicios Sociales del Gobierno autónomo se ha hecho cargo de atender a estos niños y darles un alojamiento --en centros de acogida y pisos tutelados-- y es el que recibe la aportación económica del ministerio.

Este acuerdo no tiene una duración definida, algo que sería difícil de establecer teniendo en cuenta, además, que el objetivo final pasaría por lograr que los menores vivan con sus padres. Dado el carácter de urgencia con el que se actúa en esta compleja situación, todavía hay detalles sin cerrar, como saber hasta cuándo se prolongará esta medida o qué pasará con la atención a estos menores dentro de unos meses.

En los diferentes centros de la comunidad viven ya seis de estos menores, que llegaron de urgencia el pasado día 5 y ocuparon las primeras plazas habilitadas para ellos por Servicios Sociales. Además de recibir una atención específica para afrontar su dura experiencia, los pequeños son escolarizados.