Las iniciativas trasvasistas han provocado tensión en los grupos del PP en las Cortes Generales. La última vez, al presentar el valenciano José María Chiquillo el mes pasado en la Cámara Alta una moción que insistía en las transferencias hídricas.

El senador y presidente del PP turolense, Manuel Blasco, intentó forzar su retirada desde el Consejo de Dirección del grupo en el Senado, donde esgrimió la oposición de los parlamentarios aragoneses a apoyarla y el hecho de que el trasvase del Ebro no esté hoy incluido en ninguna ley. No lo consiguió. Entre los 125 senadores del PP hay 25 levantinos y 5 aragoneses. La presión de los aragoneses sí logró moderar la postura de Chiquillo, que finalmente no llegó a mencionar desde la tribuna la palabra "trasvase" y sí dijo que en Aragón falta agua. La moción, que no prosperó, provocó malestar entre los conservadores aragoneses.

La de ayer les causó sorpresa. Llevan meses haciendo en su grupo pedagogía de la doctrina Alcalde: ejecutar las obras pendientes en Aragón y dejarse de trasvases antes de acabarlas. Un dirigente popular aragonés señaló ayer que iniciativas de este tipo, "no estando en la ley, son fuegos de artificio que solo buscan rédito electoral en Levante". Otro tachó de "incongruente" plantearse sacar agua de una cuenca plagada por el mejillón cebra.