El Centro Hospitalario de Rehabilitación de la Salud Mental (Prisma) de San Juan de Mozarrifar se vistió ayer de gala para recibir invitados. Se celebraba una jornada de puertas abiertas para dar a conocer a los familiares de los enfermos y a los vecinos del barrio rural el trabajo que se desarrolla dentro de sus cuatro paredes desde hace dos años. Hubo exposiciones, actuaciones improvisadas y también otras programadas como la de la Coral del colectivo Asapme.

"Llegamos a San Juan hace dos años y nos instalamos como un hospital de día, pero desde hace un año se presta también servicio de camas abiertas. Siempre que se abre un espacio de estas características, la gente se muestra un poco reticente, pero aquí nos hemos sentido muy apoyados desde el principio. De hecho, alguna vez son los propios vecinos quienes nos llaman para advertirnos que han visto a alguno de nuestros usuarios un poco más raro que de costumbre y eso se lo agradecemos", valora la directora del centro Prisma, Lola Pérez.

Reconocimiento

Precisamente ese es el objetivo, dar las gracias. "Se han planteado las jornadas como una fórmula para dar las gracias al barrio de San Juan y a sus gentes, por su acogida y su comprensión hacia este proyecto", precisa la responsable.

Por este motivo, desde días antes de la cita, se colocaron carteles por las calles y se contactó con el alcalde del barrio, Rafael Esteban, para informarle e intentar darle la mayor publicidad posible a la celebración de la jornada de puertas abiertas.

Las instalaciones albergan a usuarios de todos los sexos y todas las edades (en este momento, el más joven tiene quince años), con quienes se trabaja paralelamente el tratamiento terapéutico y la reinserción social y laboral en los casos en los que esto último es posible.

Prisma comenzó su andadura en Zaragoza hace tres años gracias a la iniciativa de un grupo de personas involucradas en la reinserción de los enfermos mentales. Hace dos años se instalaron en San Juan de Mozarrifar y allí quieren quedarse.