Mariano Rajoy se mostró completamente partidario de la reserva de 6.550 hectómetros cúbicos de agua que recoge el texto de reforma del Estatuto de Aragón y que fue incluida en el documento a iniciativa del PP aragonés. Pero fue mucho más allá, al compartir punto por punto la redacción completa sobre el agua. Para Rajoy, "la prioridad" es la reserva, para luego, dijo, "seguir trabajando en el Levante español, en Valencia y Murcia, que tengan agua". El Pacto del Agua, insistió, es el mejor documento para garantizar las obras y las necesidades de Aragón. Por este motivo criticó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, "que no hace nada, ni come ni deja comer", en referencia a la ejecución de las obras. Pero no olvidó el discurso inconcreto que deja abierta la puerta al trasvase: "Quiero que todos los españoles sean iguales y una vez se cumplan esos requisitos mantendré la posición que he mantenido toda mi vida y no la cambio en media hora".