El presidente de la Casa de Aragón en Lérida, Jesús Monter, presidió ayer el acto de proclamación del presidente de la Diputación Provincial leridana, Isidro Gavín --uno de los opositores más destacados al retorno del arte sacro--, y el alcalde de la ciudad, Ángel Ros, como Socios de Honor. Monter indicó que tanto Gavín como Ros colaboran habitualmente con la Casa de Aragón. "Nosotros estamos muy considerados a nivel institucional", aclaró, al tiempo que rechazó cualquier vinculación del acto de hoy con el litigio eclesiástico: "No tiene nada que ver una cosa con otra. Mientras yo sea presidente, está prohibido hablar de política en la Casa de Aragón" para "evitar problemas y discusiones". El litigio "es problema de la Iglesia y de los políticos", sentenció. Sin embargo, la distinción ha provocado un amplio rechazo en Aragón. El coordinador de IU en la comunidad, Adolfo Barrena, afirmó ayer que el centro leridano no se corresponde con la "realidad aragonesa", ya que solo piensa en las relaciones institucionales y en quién les da subvenciones. Barrena reclamó un código ético para que el dinero público no se utilizara en "políticas de amiguismo". La entidad leridana recibe también fondos de la DGA.