Gustavo Alcalde ya está harto del alcalde de Calatayud. No aguanta más a Fernando Martín e intenta convencerle para que no vuelva a ser candidato en las elecciones del 2007. Solo le dejaría en la lista a las Cortes de Aragón, pero sin puesto en la Mesa del Parlamento (ahora es vicepresidente segundo). Y es que el líder regional está dispuesto a sacrificar a su secretario general después de ver todos los frentes que le está abriendo, aún sabiendo lo que puede jugarse ya que Calatayud es el feudo más importante que tiene el PP aragonés. La presión en la comarca contra él es total, y el veto que ha puesto a la actuación del ballet de disminuidos que había organizado su primer teniente de alcalde y presidente de la Comarca de Calatayud, José Antonio Sanmiguel, del PP, no lo entiende nadie. Ni su concejal de Cultura, Enrique Rincón, también del PP, que aprobó la actuación pero ahora calla y acata la decisión del alcalde por miedo. Pero en Calatayud (y en el partido) cada vez tienen menos miedo a Martín. Su concejal José Luis Carnicer ya le denunció públicamente por acoso y otros se han negado a firmar documentos a favor del alcalde, a pesar del mandato de Martín. Y tampoco la empresa del teatro Capitol quiso negar por escrito a la comarca la cesión del recinto para el ballet, como le pidió, por lo que tuvo que hacerlo el propio alcalde. Son las formas de un hombre al que se le está acabando el tiempo. Por ejemplo, amenazó al secretario del Patronato de la plaza de Toros con retirar los fondos de las cuentas que tiene en la entidad de ahorros que dirige si no firmaba una carta diciendo que había enviado el pase para los festejos al edil acosado, Carnicer, a pesar de no haberlo hecho. En el PP aragonés se cree que ha rayado la insolencia repartiendo un escrito sobre su sentencia condenatoria a los diputados en las Cortes (el portavoz popular, Antonio Suárez, se lo rechazó), y discutiendo con Gustavo Alcalde para estar ayer en los toros junto a Rajoy, Domingo Buesa y el propio Alcalde. Ni estuvo y se dice que ni estará.