La sociedad pública Expoagua tiene previsto aprobar el próximo lunes el concurso para la explotación del transporte fluvial en el Ebro por un periodo de 25 años. Las empresas interesadas deberán encargar embarcaciones solares para operar en el tramo urbano de Zaragoza, que tendrán asegurado por contrato la dotación de tres puertos para garantizar un flujo mínimo de pasajeros.

Fuentes de Expoagua señalaron ayer a este diario que la pretensión es garantizar a cualquier vecino o turista que pueda llegar a la Expo desde Vadorrey remontando el cauce del río en el verano del 2008 y mantener después este servicio náutico como una atracción turística más de la capital aragonesa.

La contratista también podrá utilizar la red de embarcaderos recogida en el plan de acompañamiento de la Expo, que prevé la construcción de hasta once atraques entre el meandro de Ranillas y el azud. Las citadas fuentes señalaron que tres de ellos son compromiso expreso de la sociedad pública: los puertos de hormigón ideados en los extremos (en el recinto y en Vadorrey) y un tercero intermedio, que podría ser de madera, en la futura playa fluvial que se va a crear en el club Náutico. "Son la base de la explotación, aunque se recogerá la posibilidad de utilizar otros, sin especificar los puntos de atraque", señalaron.

ESPECIFICACIONES El jefe de Logística y Transporte de la sociedad pública, Alfredo Coloma, apuntó este verano que la embarcación deberá transportar a un mínimo de 60 personas y moverse, principalmente, por energía solar. No obstante, señaló que se tendría que permitir motores convencionales auxiliares para remontar el curso del Ebro ante la fuerza del agua.

Las citadas fuentes de Expoagua son conscientes de las dificultades del concurso ante las "limitaciones" para la navegabilidad que tiene el Ebro en el tramo urbano de zaragoza. "Tiene muy poco calado y la corriente, además, es fuerte, lo que complica todo", señalaron.

De hecho, la lámina estable de agua que generará el azud del Ebro únicamente tendrá una altura aceptable para la navegación hasta el puente de Piedra, aunque sus efectos se extenderán en mucha menor medida hasta aguas arriba del puente de Santiago.

La concesión del servicio de navegación está condicionado al estudio definitivo de calado del río, que llegará a afectar hasta el diseño de la ruta que seguirá la embarcación para así poder salvar las mejanas que se generan en el cauce en los meses de estiaje. Algunos puntos son tildados de "muy críticos".