Folclorista

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN ha editado una selección de las mejores jotas de José Oto, cuando se cumple el centenario de su nacimiento. Oto es reconocido como el más grande, el jotero por excelencia, que marcó una época con su poderosa voz. Nuestro invitado es experto en folclore. Contribuye al centenario ofreciendo el martes 17 una charla sobre el cantador, en el Centro de Exposiciones de Ibercaja (19.30 horas). El 23 se celebrará allí una mesa redonda y el 30, un festival de jotas.

--¿Todos sabemos quién es José Oto?

--Pues no lo sé. Todo el mundo ha oído hablar de él, eso es cierto. José Oto es uno de los más grandes del siglo en la jota.

--¿No es el más grande?

--Hay cinco mitos: El Royo del Rabal, que murió en 1903, del que no existen grabaciones. Juanito Pardo sería el siguiente. Cecilio Navarro, muy popular; José Oto y finalmente Jesús Gracia. José Oto tuvo su momento de esplendor entre 1935 y 1945 y grabó 130 tonadas de todo tipo, aunque él prefería las femateras y la fiera. Todo el mundo destaca superfección vocal y su regularidad.

--¿Fue un innovador o un continuador de estilos? Si es que en la jota hay innovación...

--En la jota hay poca innovación. Hay formas. José Oto es perfecto, de tal manera que se le toma por modelo. Tenía una tesitura de tenor y cantaba tan sobrado que no hacía florituras con la voz.

--Parece ser que también poseía una personalidad única.

--Era muy buena persona, eso lo confirman todos los que le conocieron. Era como un niño grande. Muy respetuoso con sus compañeros y muy generoso. Su drama fue perder a su compañera Felisa Galé, que murió muy joven, en 1948, y a partir de entonces se fue apagando. Murió arruinado en una pensión.

--Creo que hay una anécdota con alguna de sus grabaciones.

--Sí, él grababa para el sello Odeón, pero quizás por necesidades económicas, llegó a registrar cuatro discos con otro sello con el nombre de Francisco Galligo. Claro, los que escucharon esos discos se extrañaban de esa voz tan poderosa, y creían que imitaba a José Oto.

--No sé si ahora la jota es materia etnográfica y asunto de estudiosos.

--Claro, los últimos años han sido muy malos para la jota. Si ha sobrevivido ha sido gracias a los pueblos que han seguido celebrando festivales. Pero en Zaragoza de los últimos años se ha visto la dinámica de odiarla desde el poder. Y sin embargo la jota ha representado el sentimiento de un pueblo, como hace la música popular. Por fortuna, últimamente se ve a gente que estuvo alejada, acercarse con espontaneidad y sin recelos.