La masiva asistencia de personas a la Ofrenda de Flores en la plaza del Pilar, obligó a cortar el tráfico en el puente de Santiago y en los tramos sin obras de Echegaray y Caballero a partir de las diez y media de la mañana de ayer. Según informaron fuentes de la Policía Local de Zaragoza, la circulación se desvió hacia el puente de La Almozara. Este corte estaba previsto, aunque no se había señalado la hora del mismo.

Estas mismas fuentes señalaron que, aunque no se dispone de datos estadísticos, se detectó una menor afluencia de vehículos en el centro de la capital que en la misma fecha de años anteriores. Atribuyen esta circunstancia a que muchos zaragozanos renunciaron ayer al uso de su coche privado, lo que facilitó la fluidez de la circulación.

Como ocurrió en anteriores ediciones de la Ofrenda, el aparcamiento subterráneo de la plaza del Pilar no estuvo operativo durante gran parte de la mañana. Por otra parte, el estacionamiento de La Chimenea, que estos días ha sido utilizado por turismos y camiones, se dedicó ayer casi exclusivamente a autobuses, que llegaron en gran número a Zaragoza.

Las fuentes consultadas añadieron que el tráfico urbano no originó más problemas que en la misma fecha de años anteriores, aunque en esta edición se contaba con la dificultad añadida de las obras que cubren parte del paseo Echegaray.

Los agentes de la Policía Local actuaron con gran flexibilidad a la hora de sancionar los aparcamientos irregulares. Los coches estacionaron en ambas lados y en la mediana de la avenida Pirineos y en otros lugares prohibidos del centro de la ciudad. Sin embargo, solo se actuó en aquellos casos en que los coches obstaculizaban la circulación o que ofrecían riesgo para la seguridad.

Durante toda la jornada se reforzó el control de la velocidad y las alcoholemias, pero las infracciones detectadas fueron inferiores a las de otras fechas del año, una circunstancia que se ha repetido desde que se iniciaron las fiestas.