El caso de Mamadou N´Diaye demuestra que la inmigración senegalesa en España presenta muchas caras. A diferencia de Moussa Syllah, que arribó a Canarias a bordo de un cayuco, Mamadou, de 32 años, llegó con todos los papeles en regla. Claro que él vino a Europa hace cuatro años, antes de que se endurecieran las leyes sobre inmigración y de que se desatara la masiva salida de senegaleses en precarias embarcaciones. "Yo conseguí un visado oficial de la embajada francesa en Dakar y entré en España sin ningún problema", explica Mamadou. Periódicamente, ha ido renovando su permiso de residencia y nunca ha tenido que ir escondiéndose de la Policía. Mamadou se gana ahora la vida como intérprete en El Refugio. Habla uolof (el idioma mayoritario en Senegal), francés y español, y con esas tres lenguas se ha convertido en una valiosa ayuda para todos los senegaleses que aterrizan en Zaragoza y que desconocen todo de su nueva patria.