La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) han localizado en Aragón tres masas de agua subterránea con problemas de calidad, lo que podría convertirlas en no aptas para el consumo humano. Los técnicos están estudiando su situación para analizar los riesgos que ofrecen y aplicar programas de mejora. La más extensa de ellas es el aluvial del río Cinca, en el que se ha detectado una presencia de nitratos superior a la permitida. Estas sustancias son residuos procedentes de actividades humanas como, entre otras, la agricultura --por el uso de abonos y sulfatos--. El tramo afectado mide varias decenas de kilómetros, ya que se extiende desde aguas abajo del pantano de El Grado hasta la desembocadura del río en el Ebro en Mequinenza. Las otras están localizadas en los sasos de Bolea y las inmediaciones del río Alcanadre en su tramo medio y medio-bajo, por una parte; y en La Hoya de Huesca, en la zona de influencia del río Flumen. La Confederación tiene localizadas en Lérida, Tarragona, La Rioja y Cantabria otras cinco zonas con riesgos de no alcanzar los parámetros de calidad. Por el contrario, los mapas del organismo de cuenca señalan una sola zona con riesgo de sobreexplotación en toda la cuenca. Está situada en el la zona que se extiende entre los cauces del Huerva y el Jalón, ambos en la margen derecha del Ebro.