La represión en la retaguardia es el contenido del tercer tomo de la Guerra Civil en Aragón que mañana se entregará con el ejemplar de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN. El trabajo es obra de un grupo de profesores e investigadores que han profundizado en la historia del conflicto en tierras aragonesas al cumplirse 70 años de aquel acontecimiento tan determinante para España.

Al quedar dividido en dos mitades el territorio de la comunidad en los primeros días de la sublevación militar, con las tres capitales provinciales en manos de los rebeldes, y al estar tan próximo el frente a todas las localidades, la represión en la retaguardia aragonesa alcanzó una crueldad que superó la ejercida en otras regiones españolas.

Más de 12.500 personas fueron asesinadas durante la contienda en la retaguardia aragonesa, 8.556 en el bando de los sublevados y 3.915 en el de la República. Estas son las cifras oficiales de las que se tiene conocimiento, pero hubo más muertes de las que ni siquiera existe fe de fallecimiento y que durante muchos años han figurado como desaparecidos.

VENGANZA Con prólogo de María Pilar Salomón Chéliz, Terror azul y violencia roja cuenta con un excelente estudio central del profesor José Luis Ledesma, en el que explica los motivos y las circunstancias que provocaron aquel vendaval de venganza y sangre.

Ledesma recuerda que la mayoría de las muertes en la retaguardia se produjeron en 1936 y, mientras la furia destructora en el lado republicano fue protagonizada por milicias que actuaban sin orden, la del bando rebelde fue metódica e impulsada por los mandos franquistas, así como bendecida por la Iglesia, y se dejó en manos de las milicias requetés y falangistas.

El excelente trabajo central de este tercer tomo está apoyado por otros especialistas, como Iván Heredia, que se detiene en los fusilamientos en las tapias del cementerio de Torrero, "el mayor osario de la Guerra Civil en Aragón" --el segundo es los pozos de Caudé--.

Ester Casanova dedica un capítulo al anticlericalismo en la región, que provocó 549 asesinatos de sacerdotes y religiosos, sobre todo en Huesca, y en los que se incluyen los de los obispos de Barbastro y Teruel, Florentino Asensio y Anselmo Polanco, respectivamente. La misma especialista se detiene en las biografías de ambos prelados.

Este tomo también incluye otros perfiles biográficos dedicados a María Domínguez, que al presidir el Ayuntamiento de Gallur fue la primera alcaldesa de la II República y fusilada en Fuendejalón. Julita Cifuentes y María Pilar Maluenda firman este trabajo, así como otras biografías del dirigente sindical Bernardo Aladrén y del delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Ebro, Venancio Sarría, también asesinados en los primeros días de la rebelión.

En este libro también colaboran Toni Orensanz, con un estudio sobre los fusilamientos llevados a cabo en la zona republicana, y Cándido Marquesán Millán.