Los vecinos de la calle Alonso V del Casco Histórico están cansados de denunciar la continua acumulación de basura junto a la antigua muralla de la ciudad. El espacio situado entre el muro y la valla se ha convertido en el domicilio habitual de algunos transeúntes que se sirven de cartones, telas y demás despojos para cubrirse y tratar de pasar la noche más cómodamente. El problema es que, al despertar, todos estos objetos, junto con la basura que generan, se queda allí. Sin recoger.

Según ha observado la Asociación de Vecinos Parque Bruil, la escena es habitual y solo se consigue que las brigadas de limpieza acudan tras realizar varias llamadas al 010. Esto sucede con una periodicidad aproximada de un mes. "Estas imágenes se ven cada mes, hasta que después de cansarnos de llamar al 010 para que vengan a limpiarlo, acuden y lo limpian, pero a la semana ya se puede ver todo igual", comentan desde el colectivo vecinal.

El punto de mayor concentración se encuentra junto al número ocho de la calle. Allí, separados de la calle por una pequeña valla, estas personas se sienten protegidos e instalan su campamento particular.

No es este el único punto de la ciudad donde se produce este problema de convivencia entre ciudadanos e indigentes. En la glorieta de los Zagríes, situada entre la calle Anselmo Clavé y la avenida Goya, también se ha detectado un foco de marginalidad. Allí, se reúnen todos los días unas quince personas y algunas de ellas se quedan a dormir en los bancos. En este punto se ha alcanzado tal punto de crispación, que el ayuntamiento ha decidido adoptar medidas como retirar una marquesina que les sirve de cobijo o cortar el agua de una fuente cercana.