Los partidos políticos aragoneses acogieron con evidente malestar la nueva "maniobra" del obispo de Lérida, Francisco Javier Ciuraneta, para "dilatar" el conflicto por los bienes de las parroquias de la Franja Oriental de Huesca retenidos por esa diócesis. La intención del prelado de recurrir ahora al Tribunal de la Rota llevó al PP a pedir "sanciones" para Ciuraneta y al PAR a reclamar su "cese", por no obedecer las órdenes del Vaticano.

Por su parte, el obispo de Barbastro, Alfonso Milián, cree que la demanda carece de expectativas para prosperar después de las resoluciones a favor de la devolución dictadas por órganos jurisdiccionales eclesiásticos de rango superior.

Entre los grupos parlamentarios las posturas no son unánimes, salvo por el hecho de que todos los partidos reclaman la inmediata devolución de las 113 piezas de arte sacro.

"El obispo de Lérida debería estar ya sancionado por el Vaticano", opinó el portavoz del PP, Antonio Suárez, quien añadió: "Su desobediencia es patente hace tiempo". El conservador cargó también contra Marcelino Iglesias, presidente de la DGA, que, dijo, "no ha tenido firmeza ni contundencia y solo ha buscado acuerdos con las autoridades catalanas, con las que el obispo de Lérida está en connivencia".

También el portavoz del PAR, Javie Allué, reclamó "el cese de Ciuraneta" por incumplir, "sistemáticamente", las órdenes del Vaticano. Al tiempo, exigió que Madrid se implique en esta polémica "con la misma intensidad con la que lo hizo respecto a los papeles de Salamanca".

El portavoz socialista, Jesús Miguel Franco, también denunció la "maniobra de dilación" de Ciuraneta, aunque se limitó a señalar: "Alguien debería decirle que cumpla las sentencias del Vaticano". Franco se mostró convencido de que la respuesta de Aragón será unánime, vio "infundadas" las críticas del PP y defendió el papel del presidente autonómico. "Ha hecho todo lo posible. Apoya al obispo de Barbastro y es el primer interesado en la vuelta de los bienes", aseguró.

La portavoz de CHA en temas culturales, Nieves Ibeas, lamentó las falsas expectativas que se han dado desde el Ejecutivo aragonés. "Nos parece mal y nos preocupa el optimismo de Iglesias; que se anuncie constantemente que los bienes llegan ya". Vio "lamentable" la imagen de la iglesia Católica, pero añadió: "Decir eso desde un partido es decir poco; nosotros tenemos que pedir responsabilidades a los gobiernos".

Adolfo Barrena, portavoz de IU, insistió en que este problema se deriva del hecho de que el Estado vaticano está dentro de otro Estado, el español, y se le permite que prevalezcan sus tribunales y sus normas. "Solo cabe poner a la iglesia Católica en su sitio, rompiendo el Concordato".