¿Qué puede motivar a unos alumnos para destrozar su propio colegio? Está claro que han fallado los mecanismos preventivos. Muchos de nuestros adolescentes no tienen la percepción de la gravedad de ciertos actos porque no han sufrido sanciones ante pequeñas faltas. Tanto la familia como el profesorado deben poner límites educativos desde la más tierna infancia. Nuestros adolescentes españoles están más estimulados que nunca, gozan de más libertad que en cualquier otra generación pero ello conlleva una gran inmadurez emocional. Por tanto, es imprescindible que las autoridades educativas respalden al profesorado para que se pueda educar en libertad. Y es imprescindible actuar con aquellas familias que no pueden o no quieren establecer límites educativos con sus hijos desde el ámbito social.

Presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía