Hace trece años que sufre los inconvenientes de acceder a su chalet por un camino de piedras. Ha empezado a moverse para que la situación se arregle y parece que encuentra respuesta institucional.

Hace trece años que sufro el deterioro del camino. Es lamentable, porque hay muchas piedras. Y todos andamos pinchando continuamente. Eso por no hablar de daños mayores, pues el otro día a un vecino se le rompió el carter". Así se explica Manuel Pardo, un vecino de una urbanización de Épila, a unos 16 kilómetros del pueblo, que se ha puesto manos a la obra para ver si se impulsa, definitivamente, el asfaltado de ese acceso. "Creo que hay voluntad política, y he encontrado una muy buena respuesta en el ayuntamiento; ahora solo falta el impulso final".

Manuel Pardo nació en Zaragoza, aunque su familia procede de Épila. Y tras vivir unos años en la capital aragonesa, se ha trasladado al municipio zaragozano. Tiene un chalet en la urbanización Comunidad Nuestra Señora de Rodanas, cerca del santuario del mismo nombre, un paraje natural con mucho encanto y muy concurrido, especialmente en determinadas épocas del año. Se accede a la zona por un camino de piedras de difícil tránsito y que algunas temporadas presenta un deterioro muy serio.

Él, otras 40 familias con vivienda en ese espacio y 40 más que conforman la llamada Comunidad de Cocinas de Rodanas, se enfrentan a menudo a las piedras del camino. Manuel Pardo no quiere hacer una crítica ciega de la situación, sino que trata de realizar una aportación constructiva para solventar esta situación. "Hay que decir que cada dos años llegan máquinas de la Diputación de Zaragoza y hacen arreglos, de forma que se rellenan baches y se mejoran las condiciones. Si no, sería intransitable de verdad", asegura. Pero no se asfalta.

Hace unos ochos años la vía estaba tan mal que Manuel y el propietario del restaurante de la zona se pusieron manos a la obra. "Fuimos a ver a los agricultores más importantes, a pedir su colaboración. Y hay que decir que todos se volcaron. Con sus tractores, y con la colaboración de todos, arreglamos el acceso, porque había tantos baches que era casi imposible circular".

Manuel, que preside la comunidad de propietarios, se ha pasado el verano preparando un manifiesto que ha sido respaldado por las organizaciones y asociaciones de Épila, y que ha tenido el visto bueno unánime del ayuntamiento. Una tarea colectiva, un esfuerzo común, que espera dé sus frutos. "El alcalde me explicó que en noviembre se asfaltará el tramo entre el puente del río y el del AVE, casi dos kilómetros. Es un primer paso. Así que ahora van a solicitar a la diputación que continúe algún tramo más. Si asfaltan tres o cuatro kilómetros más, quedará un poco menos", explica.

Esa fue la demanda respaldada por todos los grupos políticos. Así que Manuel Pardo está convencido de que la voluntad política existe, aunque le resulta difícil imaginar asfaltados los 16 kilómetros del camino. "Quién sabe si podría ser en cinco o seis años. Y si fuera antes, mejor para todos", comenta. Y es que hay varias romerías al año al santuario, organizadas desde distintos pueblos de la comarca, además de Épila. Lumpiaque, Salillas, Mesones...

Precisamente, este camino permite acceder desde Épila a Mesones sin dar un rodeo de bastantes kilómetros, lo que impulsa a estos vecinos a sugerir que se convierta en carretera y se haga un nuevo eje de enlace que sería muy práctico. "Se unirían dos comarcas y se evitaría una vuelta muy grande", apunta.

Estos vecinos aguantan otro hecho que, en ocasiones, resulta bastante insoportable. Y es que en los últimos tiempos proliferan por la zona los usuarios de quads, que circulan "por donde quieren, incluyendo el olivar". Y a los que resulta difícil poner coto. "He llegado a denunciarlo ante la Guardia Civil, pero, claro, dado que esto es un camino no es posible colocar un radar para controlar la velocidad", explica el zaragozano, quien añade que estos vehículos "no respetan nada".

Manuel Pardo está animado. Cree que esta es ya una reivindicación colectiva, "un esfuerzo de todo el pueblo". Espera que su próxima reunión con el alcalde permita avanzar un poco más. "No queremos molestar a nadie, al revés, nos prestamos a colaborar y a echar una mano", concluye.