El Ayuntamiento de Zaragoza mantiene la cruzada contra los solares vacíos del Casco Histórico. En el consejo de la Gerencia de Urbanismo que se celebra hoy, se aprobará la apertura de expedientes administrativos a los propietarios de ocho parcelas que deberían haber edificado ya y ordenará la inscripción de otros cuatro en el Registro de Solares, paso previo a la orden de venta forzosa de los solares.

Estos expedientes forman parte de la política que mantiene Chunta Aragonesista desde la Gerencia de Urbanismo para acabar con los focos de suciedad y, a menudo, de inseguridad ciudadana en los que se convierten estos solares salpicados por el Casco zaragozano.

Concretamente, las parcelas que pasan a inscribirse en el Registro de Solares son las situadas en las calles Condesa de Bureta (números 5, 7, 9 y 11), Jordán de Urriés 10, Cuatro de Agosto 19 y Pedro Joaquín Soler 4. Una vez inscritos, Urbanismo iniciará la venta forzosa a través del procedimiento de subasta.

La misma suerte podrían correr otras ocho parcelas a las que Urbanismo abrirá hoy expediente por incumplimiento del deber de edificar. Estas son las situadas en las calles Gil Berges 2, Heroísmo 12, Pozo 13, Pignatelli 88, Estébanes 16, La Estrella 5, Jesús angular con Corralé y Antonio Vico 10 (en San José).

Efectuadas las notificaciones correspondientes, a los propietarios de los solares vacíos no les queda más opción que solicitar la correspondiente licencia de construcción. Solo así pueden salvarse de la venta forzosa con la que se pone fin al procedimiento administrativo.

En octubre del pasado año, la Gerencia de Urbanismo dio a conocer un estudio elaborado por sus técnicos en el que se ponía de manifiesto que en el Casco Histórico quedaban todavía 200 solares vacíos que, según la normativa municipal, deberían estar ya edificados o en obras.

De esos 200, alrededor de medio centenar se encontraba inscrito en el Registro de Solares en mayo de este año, aunque la mayoría (EL 60%) logró parar el expediente solicitando la licencia de construcción de la parcela. Solo en cinco casos se llegó a ejecutar la subasta para la enajenación de los terrenos.

Con esta fórmula, el Ayuntamiento de Zaragoza pretende evitar la picaresca de los grandes constructores y promotores, que durante años se han dedicado a adquirir las parcelas (algunas en zonas degradadas a precios muy bajos) con la intención de mantenerlas sin uso el mayor tiempo posible hasta que el mercado inmobiliario les sea más propicio y puedan obtener ingentes beneficios.

Esto fue lo que sucedió en el barrio de San Pablo, en calles como Casta Álvarez, Armas o San Pablo, donde se han rehabilitado en poco tiempo numerosas fincas viejas para destinarlas a apartamentos en los que se está instalando población joven.