A pesar del esfuerzo por incentivar la práctica de deporte en la escuela, los chavales en la adolescencia se vuelven perezosos. Hay profesionales que advierten de esta tendencia.

A partir de los 13 años, los críos se vuelven perezosos para hacer cualquier actividad deportiva. Juan José Lop es profesor de Educación Física en el colegio público Cesáreo Alierta de Zaragoza. Lleva 22 años en este centro y ha entrenado a generaciones de escolares. Pero lamentablemente, todo el esfuerzo que se realiza en Primaria parece esfumarse como por encanto. En cuanto los chavales inician la Secundaria, algo que lamenta este amante del deporte. "No sé si es que se ven más mayores, o que la tarea del instituto les agobia, pero lo cierto es que se vuelven más vagos para la actividad física. Sólo un ejemplo. Nosotros organizamos las Aulas de la Naturaleza, con una participación del 70%. A los alumnos que se van al instituto, se les invita a continuar. Sin embargo, el nivel de asistencia a esas edades es del 15% en el primer año de Secundaria y, al siguiente, ya baja hasta el 5%. Es terrible", comenta.

De ahí que para este profesor sea imprescindible abordar esta situación, pero no sólo desde el ámbito académico, sino también desde las propias familias. "En mi opinión, creo que es fundamental la actitud de los padres. Si durante el fin de semana, los críos se quedan horas y horas delante de la televisión y comiendo chucherías, al final, conseguimos unos niveles de sedentarismo que, sin duda, afectan a otros niveles de la vida", apunta. No es preciso que las familias se conviertan de repente en personas muy deportistas. Insiste en que bastaría con organizar paseos al parque, al campo, o excursiones a la montaña, o salir a correr o jugar un partido de fútbol o baloncesto con los hijos. "Es la actitud y esa tarea no puede recaer sólo en el sistema escolar", subraya.

Todas estas reflexiones vienen avaladas por varios estudios como el presentado recientemente por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, que apunta que más del 60% de los jóvenes españoles no practica ejercicio o lo hace menos de dos veces a la semana. En este sentido, los datos de dicho estudio reflejan que a la edad de los 13 años, los jóvenes ya han adoptado un estilo de vida sedentario, sobre todo las chicas.

Paralelamente, Juan José Lop recuerda que dicho estudio concluye que el aumento del sedentarismo, unido a nuevos hábitos de nutrición, va ligado al auge de la obesidad en la infancia y la adolescencia. En España, el tiempo dedicado a ver la televisión ha aumentado hasta una media de tres horas diarias. Según la Encuesta Nacional de Salud más de un 30% de los niños españoles de 1 a 15 años ve dos horas de televisión diarias.

"Todos estos datos demuestran que es preciso que la sociedad tome cartas en el asunto", insiste Juanjo Lop. En su opinión, además de un mayor compromiso por parte de las familias, sería preciso mayor promoción por parte de las instituciones públicas. "Sí que la DGA promueve actividades, pero a un nivel que no es suficiente. Con el apoyo que prestan no todos los que quieren pueden participar y me refiero, por ejemplo, a la Semana blanca".

Asimismo, apunta otra cuestión que sin duda influye en el sedentarismo en la adolescencia. El deporte escolar, a edades tempranas es más lúdico, más participativo y menos competitivo, que cuando los críos se hacen mayores. Poco a poco, la exigencia es mayor, y los propios clubs de deporte seleccionan a los de mayor nivel y algunos se quedan descolgados. "Debemos mentalizarnos de que se puede hacer deporte para disfrutar y mejorar nuestra salud".