Mercedes Gallizo nació en Zaragoza en 1952 y no lo ha tenido fácil al frente de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Su nombramiento provocó las críticas de muchos sectores, entre ellos del SUP, sindicato mayoritario en la Policía. Su empeño por buscar alternativas a la reclusión provocaron que este sindicato la llamara "roja de salón". Muchos no le perdonan que abandonara IU --a través de la corriente crítica de Nueva Izquierda-- para acabar en el PSOE y ocupar un cargo en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Antes había sido diputada en el Congreso por el Grupo Socialista.