La creación de la Policia adscrita al Gobierno aragonés ha tensado las relaciones entre el Ministerio del Interior y la DGA, que ayer plantó al delegado del Gobierno, Javier Fernández, en una reunión de la comisión mixta en la que se debían de estudiar las solicitudes presentadas para ingresar en la citada unidad. Pese a esta ausencia, Fernández celebró la reunión con los representantes de Interior, que aprobaron los distintivos que lucirán los agentes en sus uniformes y vehículos.

Fuentes de la DGA manifestaron que las diferencias habían surgido porque la Delegación del Gobierno no remitió con anterioridad la lista de solicitantes, como había pedido el Ejecutivo regional. Por este motivo, en la tarde del pasado lunes se comunicó que los representantes autonómicos no acudirían a la reunión convocada.

Estas mismas fuentes mostraron su malestar porque el delegado hubiera dado por realizada la reunión mixta, cuando se trató de un encuentro unilateral y afirmaron que los acuerdos adoptados no tienen ninguna validez jurídica.

Por su parte, Javier Fernández discrepó de estas apreciaciones y señaló que había acordado no suspender la reunión en su calidad de presidente de la comisión mixta, y que la ausencia de algunos de sus miembros no llega a afectar a la legalidad de los acuerdos adoptados.

En relación con los motivos argumentados por la DGA, señaló a este periódico que la lista de solicitudes no se había avanzado al Gobierno aragonés porque la convocatoria de traslados se realiza por concurso de méritos "y no por posiciones políticas".

Fernández, que en la rueda de prensa que se celebró posteriormente no informó de la ausencia de los representantes de la DGA en la reunión, señaló que se habían aprobado a propuesta del Gobierno aragonés los distintos que llevarán los agentes los vehículos de la unidad, que se completará a principio del 2007.

El delegado también señaló que el número de policías que ha solicitado el ingreso en la unidad triplica al de las plazas disponibles (116).