El anuncio realizado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de convocar en diciembre la Conferencia de Presidentes autonómicos, ha reavivado la polémica hidráulica. Así, mientras Marcelino Iglesias defenderá el modelo de uso y gestión racional del agua, el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, ha amenazado con no acudir si no se habla de trasvases. Por su parte, el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel exigió un amplio debate hidráulico entre comunidades y con la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y su colega castellano manchego, José María Barreda, anunció que defenderá los intereses de su región en materia hidráulica.

El presidente aragonés, Marcelino Iglesias, mostró su interés por explicar en la reunión la posición aragonesa sobre las políticas del agua que, afirmó, "es la que se ha terminado imponiendo en España", tras la derogación del trasvase del Ebro incluido en el Plan Hidrológico Nacional del Gobierno del PP.

Iglesias consideró "muy positiva" la celebración de estas conferencias al permitir a todos los responsables autonómicos expresar en un foro paritario sus "razones" sobre temas diversos. "No fuimos nosotros --añadió-- los que propusimos hablar del agua, pero estoy encantado de poder hablar del agua y explicar por qué finalmente la política que hemos defendido desde Aragón es la que se ha terminado imponiendo en el conjunto de España".

De una forma distinta consideró el encuentro el presidente valenciano, Francisco Camps, quien lanzó una amenaza: si no se habla del trasvase del Ebro en el punto del orden del día destinado a debatir los recursos hídricos, no tiene sentido acudir a la reunión. Camps hizo estas declaraciones en Alicante durante la conferencia que pronunció con el título El agua es nuestra fuente de futuro, dentro de un foro organizado por el diario El Mundo, según informó Efe.

"Yo ya dije que no iba si no hablamos del trasvase de agua del Ebro, porque para hablar de cuestiones que no preocupan a los ciudadanos no tiene sentido", señaló Camps, quien recordó que la Comunidad Valenciana reutiliza anualmente 170 hectómetros cúbicos de agua, cuando la ley del Plan Hidrológico Nacional le exigía, antes de ser derogado el trasvase, entre 110 y 120 hectómetros cúbicos al año.

Camps criticó que la alternativa planteada por el Ejecutivo ante la escasez de agua en el Levante es "ninguna", lo que supone, a su juicio, "un escándalo político de primera magnitud" y comparó "el esfuerzo inversor de la Generalitat y de los regantes en la gestión eficaz de los recursos hídricos" con las políticas que siguen otras autonomías como Aragón y Cataluña, que han aumentado "su consumo y sus hectáreas de regadío". En este sentido, acusó al Gobierno de paralizar "de forma injusta y caprichosa" el trasvase y aseguró que seguirá pidiéndolo.