La línea de alta velocidad Madrid-Lérida dispondrá finalmente de un sistema de prevención del viento lateral que le permitirá, en caso de vendaval, limitar la velocidad de los trenes en función de predicciones muy ajustadas para cada tramo. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), ente público dependiente del Ministerio de Fomento, anunció ayer la licitación del sistema por un importe 1,958 millones de euros, que ya fue vendido por su organismo antecesor, el GIF, hace más de dos años.

Los trenes de alta velocidad se ven afectados por el viento lateral. Cuanto más corre un tren, más aumenta el peligro de vuelco y el AVE no ha renunciado a batir el récord de velocidad comercial alcanzando los 350 km/h. En el tramo de la provincia de Zaragoza el tren está especialmente expuesto al cierzo.

INFORMACIÓN CENTRALIZADAS El sistema aprobado por el ADIF consistirá en 27 estaciones meteorológicas, separadas entre sí por una distancia de entre 15 y 20 kilómetros, que recogerán en tiempo real la fuerza del viento, la presión barométrica y la temperatura. Con estos y otros datos cada estación hará una predicción del riesgo de viento que pueda resultar peligroso para la circulación y la remitirá al centro de regulación y control de la línea, instalado en la antigua estación de Delicias. Este, a su vez, establecerá para cada tren un límite de velocidad en función del grado de alarma.

Cada estación es representativa de una determinada zona de influencia. En la actualidad, el sistema aún no es necesario porque el AVE circula solo a 250 km/h en la mayoría de los tramos y solo se alcanzan los 280 km/h en algunos puntos del recorrido desde el pasado lunes.

Si no se instalaran los equipos, cuando el tren alcanzara o superara los 300 km/h los convoyes se verían obligados a ralentizar la marcha durante todo el trayecto por precaución cuando la previsiones genéricas adviertan de fuertes vientos en el corredor ferroviario.

Este sistema de seguridad se incorporará a la línea sin que hasta el momento se haya constatado incidencias en las pruebas de alta velocidad realizadas por la flota de Renfe.

DEMORA La instalación de este sistema de seguridad llegará con muchos meses de retraso a la alta velocidad Madrid-Lérida, dado que ya estaba previsto su puesta en servicio por el anterior Gobierno del PP. El control del viento lateral forma parte de la red de detectores que diseñó la cúpula del antiguo GIF para controlar todo tipo de anomalías.

La supervisión de todos los sistemas debía estar integrado en el gran cerebro del AVE, el sistema informático Da Vinci inventado por la ingeniería Indra para supervisar cualquier incidencia y gestionar el tráfico ferroviario en los 444 kilómetros que separan las estaciones de Atocha y Lérida. Su desarrollo costó 17,2 millones de euros.