La lluvia fría e insistente que cayó ayer en Jaca puso a prueba el espíritu guerrillero de las tropas formadas en la explanada de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales. Las compañías de esquiadores, escaladores y especialistas en guerra de guerrillas, y hasta la banda de música de la Academia de Zaragoza, aguantaron el chaparrón sin inmutarse. Pero no fueron los únicos que se calaron hasta los huesos.

Las autoridades civiles que acudieron al acto de celebración de los 50 años de existencia del curso de operaciones especiales también acabaron empapadas mientras esperaban la llegada de los Reyes al recinto militar. Todos, desde el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, hasta el alcalde de Jaca, Enrique Villarroya, soportaron estoicamente el aguacero. El propio monarca, vestido con uniforme de campaña, pasó revista cuando más arreciaba la lluvia, mientras la Reina se protegía con un paraguas.

Pero la otoñal borrasca no pudo arrebatar el protagonismo de la jornada a los exprofesores y exalumnos de la Escuela Militar de Montaña que asistieron al acto y que recibieron como presente un cuchillo de guerrillero con una inscripción alusiva al aniversario. Entre los homenajeados figuraba el director del primer curso de guerrilleros de España, el capitán Francisco Courel.

"Cuando, hace cincuenta años, me llamó el teniente coronel Cremades para dirigir el primer curso de guerrillero del Ejército español, le contesté: ´¿Y quién me ha hecho a mí guerrillero?´", explicó Courel. "Se hará usted a sí mismo", recordó el anciano militar que le replicó su superior. Y se tocó con orgullo la gorra verde de los especialistas en guerra de guerrillas.

Durante el vino español que siguió al acto militar, ya a resguardo de las inclemencias del tiempo, Juan Carlos hizo un emotivo brindis en el que tuvo palabras de elogio para sus compañeros y profesores de la Escuela Militar de Montaña. "Ha hablado más que en otros brindis, se ve que en Jaca el Rey se siente muy a gusto", señaló un miembro de la Casa Real.