Los inmigrantes constituyen el 7% del total de la población en Aragón pero, en contra de lo que se cree, su incorporación al mercado laboral no es determinante en el aumento del paro entre los trabajadores autóctonos ni incide en exceso en la reducción de los salarios. Más bien al contrario. Son los artífices de un 41,71% del crecimiento económico de la comunidad.

Estas son algunas de las conclusiones provisionales del estudio que están realizando tres profesores de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza, presentado ayer en el marco de las II Jornadas Aragonesas de Inmigración, organizadas por el Departamento de Economía, Hacienda y Empleo del Gobierno de Aragón y Caja Inmaculada (CAI).

"La incorporación de la mano de obra inmigrante genera un incremento de la oferta de trabajo y esto conlleva un reajuste de la oferta y la demanda que provocaría un nuevo salario de equilibrio inferior al original", explicó el profesor Antonio Sánchez. Aunque este efecto sería más negativo en los empleados menos cualificados, que verían reducido su salario en un 0,119%, y en el empleo, a razón de un 0,024% por cada 1% de inmigrantes que se incorporan al mercado laboral.

De hecho, el fuerte incremento de población extranjera de los últimos años, especialmente en el 2005, apenas ha alterado las tasas de paro de la población aragonesa.

De hecho, y según este estudio, aunque los inmigrantes ocupan, en general, puestos de menor productividad, contribuyeron el pasado año en un 3,92% al Producto Interior Bruto (PIB) aragonés.

TEMPOREROS A lo largo de la jornada de ayer también se puso de manifiesto la evolución del temporerismo en Aragón. El trabajo estacional ligado principalmente a la agricultura ha conseguido una regularización, por la concienciación y capacidad de previsión de los empresarios, la labor de la Inspección de Trabajo --impone fuertes multas a los que contratan trabajadores en situación irregular-- y la lucha contra las mafias. Solo en 2004 se cifra en 14.000 el número de temporeros que recibió la comunidad en las distintas fases de recolección.

Asimismo, se habló de la situaciones de riesgo entre las familias y menores inmigrantes, especialmente en aquellos que viajan solos, y de los cambios que han tenido que introducir las entidades bancarias y de ahorro en su catálogo de productos: microcréditos para bienes de primera necesidad, seguros de repatriación o tarjetas sin fronteras.