La infracción más escandalosa en las carreteras aragonesas durante el desarrollo de la operación de control se detectó en la madrugada del pasado domingo, cuando los agentes de servicio pararon un coche que circulaba a 200 kilómetros/hora. El incidente se produjo a la altura del kilómetro 320 de la A-2, cerca del meandro de Ranillas y el conductor implicado se dirigía a Barcelona. El infractor fue detenido y puede ser imputado por un presunto delito contra la seguridad en el tráfico. Durante la campaña, además de los radares fijos situados en distintas carreteras de la comunidad, también funcionaron otros móviles para cubrir todo el territorio.