El Ayuntamiento de Zaragoza se ha propuesto acabar con los atascos que cada 1 de noviembre, con motivo de la fiesta de Todos los Santos, se forman en la entrada principal del cementerio. Por eso se ha habilitado una puerta exclusiva de salida junto al acceso tradicional de coches, que resultaba demasiado estrecho para el paso simultáneo de vehículos en diferente dirección.

La nueva salida entró ayer en funcionamiento, diez días antes de que comience la avalancha de visitas del 1 de noviembre. No obstante, el ayuntamiento tiene previsto habilitar otro punto de salida en el extremo suroeste del complejo funerario, en la zona nueva, a través de un gran portón que permanece cerrado el resto del año.

El concejal de Equipamientos, Agustín Martín, fue el encargado de supervisar ayer la entrada en funcionamiento de la nueva salida. "Se trata de una obra de apenas 20.000 euros de inversión, pero con la que vamos a poner solución a uno de los principales problemas del cementerio en una fecha tan señalada como la del 1 de noviembre, puesto que los coches no tendrán que esperar ni ceder el paso a los que quieran entrar al complejo por miedo a chocar (como ocurría cuando todos los conductores entraban y salían por la misma puerta)", explicó el edil.

No es esta la única intervención emprendida por la concejalía en el cementerio a lo largo de este año. Desde diciembre del 2005, la empresa Mariano López Navarro trabaja en el acondicionamiento de los andadores principales del complejo, que hasta hace unos meses no eran más que un camino de tierra que se convertía en un barrizal cada vez que llovía.

"Se ha realizado un potente esfuerzo en urbanizar las calles, eliminar las barreras arquitectónicas (dejando a la misma altura las aceras y la calzada) y canalizar por el subsuelo el agua pluvial para evitar que arrastre la tierra y se forme grandes charcos cuando caen fuertes trombas", indicó Agustín Martín.

Estas mejoras las advertirán todos aquellos ciudadanos que accedan al camposanto por la puerta principal, la que da paso al andador de Joaquín Costa. El suelo se ha cubierto de adoquines y a lo largo del trazado se han distribuido registros de agua para evitar la formación de charcos.

Las obras comenzaron en diciembre del año pasado y está previsto que concluyan en enero del próximo. En total, el precio de estos trabajos de urbanización supera los 1,1 millones de euros. Esta cifra puede parecer a simple vista desorbitada, pero en realidad resulta razonable si se tiene en cuenta que se han llevado a cabo canalizaciones subterráneas en una parcela de 24 hectáreas (de las 54 con las que cuenta el cementerio, casi tantas como todo el distrito del Casco Histórico de Zaragoza).

El concejal de Equipamientos se mostró ayer satisfecho por haber acabado los trabajos antes del 1 de noviembre, fecha en la que se esperan alrededor de 100.000 visitas. Aunque en los últimos años se ha detectado que los ciudadanos prefieren honrar a sus muertos en los días previos a la cita tradicional, siempre es ese día el de máxima actividad. De ahí que el consistorio elabore un dispositivo especial reforzando los autobuses y la presencia policial en la zona (tanto para velar por que la afluencia de público se haga de manera controlada como para disuadir a los ladrones que acuden al complejo funerario en busca de personas que descuiden sus pertenencias durante unos instantes).

Según datos facilitados por el personal del cementerio, la inhumación sigue siendo la práctica más habitual entre los zaragozanos. De hecho, la incineración solo supone el 39% del total de los cuerpos que llegan al complejo funerario.