La actual situación de la cuenca del Ebro hace que durante un mínimo de 26 días al año no esté garantizado que circulen por la desembocadura del río más de los 100 metros cúbicos por segundo de agua fijados como caudal ambiental. Los datos acumulados por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) consideran posible que el caudal circulante supere los 99,2278 metros 329 días al año. De hecho, a pesar de la construcción de los pantanos de Mequinenza --entró en servicio en 1965, a los ocho años de comenzar las obras-- y Ribarroja, las situaciones de estiaje han continuado dándose. La última y más prolongada desde esas fechas se registró hace una década. Concretamente, en los 219 días que transcurrieron desde el 9 de mayo de 1995 al 14 de diciembre del mismo año, el Ebro solo pasó en ocho jornadas --del 23 al 26 de noviembre y del 7 al 10 de diciembre-- del mínimo ecológico.