Con barba, tocados con una boina verde y la cara pintarrajeada a modo de camuflaje. Así recuerdan muchos vecinos de Jaca a los guerrilleros, esos soldados de un ejército en apariencia irregular que se forman en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) de la ciudad pirenaica desde 1956. Hechos a moverse en la oscuridad y capaces de sobrevivir en las más duras condiciones, alimentándose incluso de raíces, su leyenda no ha dejado de crecer en los 50 años transcurridos desde que se creó el primer curso para la obtención del título.

"El espíritu guerrillero de esfuerzo, autodisciplina y audacia pervive en nuestros días", asegura Alfonso Juez Reoyo, coronel director de la EMMOE. "Pero en medio siglo de existencia de los cursos, la enseñanza que se imparte se ha ido adaptando a las nuevas misiones, en particular en el extranjero, y a la evolución del armamento y los medios técnicos", afirma.

Y otro tanto ha sucedido con el curso de montaña, que prepara esquiadores y escaladores de alto nivel en el mismo centro de enseñanza (el acuartelamiento de San Bernardo) desde diez años antes.

Los compromisos internacionales de España y su ingreso en la Alianza Atlántica a comienzos de los años 80 del pasado siglo han llevado a los guerrilleros y a los montañeros a escenarios muy distantes, como Afganistán, Kosovo y Bosnia. "Y quizá, en el futuro, de prolongarse la misión, vayan a Líbano", dice Juez.

Ambas especialidades, la de guerrilleros (en la actualidad, de operaciones especiales) y la de montaña están destinadas a oficiales y suboficiales de los tres ejércitos, la Guardia Civil y profesionales de las armas de otros países. En total, el curso de guerrillero ha contado en medio siglo con 1.736 alumnos.

Soldados voluntarios

Los cursos, que la mayoría de los alumnos realizan a la salida de su formación en las academias respectivas, son de carácter voluntario. Por su carácter minoritario (en cada curso se matriculan del orden de 30 a 40 militares) es necesario superar una prueba de selección en la que se valora sobre todo la preparación física de los candidatos.

"Hay que tener en cuenta que el programa de los cursos es muy duro, que las actividades duran más de once horas cada día y que se enseñan técnicas de combate tanto en tierra como en el agua", explica el coronel Juez. Por si fuera poco, el hambre, el sueño y el frío amenazan continuamente a los integrantes de la guerrilla.

El guerrillero actual no ha perdido su halo romántico, de hombre que actúa solo o en comando, siempre al filo del heroísmo. Pero es además un combatiente experto en topografía, transmisiones, explosivos, supervivencia, fotografía aérea y socorros de urgencia. Y lo mismo lucha cuerpo a cuerpo que bucea en aguas profundas o se lanza en paracaídas.

"Su especialidad son los golpes de mano, las emboscadas y los asaltos aéreos", indica el responsable de la EMMOE, que insiste en que lo que más caracteriza a los guerrilleros es "su polivalencia".

Por los cursos de montaña y operaciones especiales han pasado, en su etapa de cadetes, el Rey de España y el Príncipe de Asturias. Por eso Juan Carlos presidió el pasado martes en Jaca el medio siglo de existencia de la diplomatura de guerrillero.

El coronel Juez subraya, sin embargo, que el cuartel de San Bernardo alberga otros estudios y especialidades. "También se dan tres títulos para técnicos militares que están destinados a la tropa y que abarcan materias como la media montaña, el esquí de fondo y las actividades físico-deportivas en el medio natural", informa.

Además, la EMMOE organiza igualmente jornadas de actualización y seminarios de corta duración, dirigidos a mandos diplomados, sobre temas como la nieve y los aludes, el rescate y autorrescate, el mantenimiento y reparación de material, los explosivos y la medicina de montaña.