El Servicio Aragonés de Salud (Salud) indemnizó esta semana con 180.000 euros a un vecino de Zaragoza de 66 años, R. P. S., que fue víctima de un error médico tras una intervención quirúrgica. Como consecuencia del fallo, al paciente se le ha reconocido una minusvalía del 69%.

Los hechos ocurrieron en el 2004. El paciente fue asistido en el servicio de Traumatología del hospital Miguel Servet porque sufría fuertes dolores en la espalda, que se le agudizaban al caminar. Tras varios análisis, los médicos le diagnosticaron una estenosis lumbar, ya que tenía tres vértebras lumbares aplastadas.

Tras medio año de tratamiento, el usuario fue intervenido el 15 de septiembre, "y la operación fue muy bien, porque los dolores en la espalda desaparecieron. Pero, al día siguiente, empecé a notar que tenía los pies helados y calambres en las piernas, Mi mujer me daba friegas para mitigar las molestias, y así se lo comunicamos a los médicos".

El error médico reconocido por el Salud estuvo en la tardanza en aplicar medidas, ya que no se descubrió el motivo de las molestias hasta varios días más tarde, cuando se le hizo una resonancia y se apreció que tenía un coagulo de sangre. Diecisiete días después de la primera operación, el paciente volvió a entrar en el quirófano.

"Al parecer, en la operación debieron de dejar mal cerrada alguna venda, que fue lo que motivó la formación del coagulo en la parte lumbar inferior. Cuando me lo extrajeron, me dijeron que tenía el tamaño de un hígado de ternera", explica el afectado.

SEGUNDA INTERVENCIÓN Como consecuencia de esta segunda intervención, permaneció ingresado cerca de cuatro meses en el hospital Miguel Servet, en silla de ruedas y sin saber "si volvería a andar o no".

Ahora sí que anda, pero mal. Tiene que utilizar dos muletas y apenas puede recorrer 20 metros sin fatigarse. No es la única secuela que le ha quedado, ya que ha perdido el sentido del equilibrio, se tiene que sondar para orinar y tiene incontinencia intestinal. Todo ello también le ha provocado problemas psíquicos y está en manos de un psiquiatra.

"A raíz de este incidente ha cambiado tremendamente mi vida y la de mi familia, especialmente la de mi mujer, que es la que me cuida. Debido a los problemas de movilidad ya no podemos irnos de vacaciones y se nos niega todo tipo de vida normalizada, además de que tengo que estar en tratamiento continuo", afirma el paciente.

La explicación que le dieron los médicos consiste en que el coagulo presionó y hundió las venas de la médula espinal y el retraso en volver a ser intervenido empeoró el resultado. No se tomaron en consideración los problemas aducidos por el paciente y cuando se le puso remedio ya era demasiado tarde.

Según le han explicado, "cuando una persona es sometida a una intervención por estenosis lumbar, se recomienda un examen neurológico detallado en el posoperatorio antes de que transcurran 48 horas. Un diagnóstico urgente hubiera permitido la aplicación de medidas efectivas".

Además de la transformación de sus costumbres, las consecuencias de su minusvalía han obligado a su familia a realizar algunas obras en la vivienda. "Hemos tenido que eliminar la bañera para colocar una ducha de plataforma, e instalar unas barras de acero para que pueda apoyarse en ellas, ya que la pérdida del sentido del equilibrio le crea dificultades para mantenerse en pie", dice su mujer.