Salud ha recortado las prestaciones del seguro escolar, eliminando las subvenciones que antes se ofrecían para tratamientos neuropsiquiátricos relacionados con los trastornos de la alimentación. Así lo denuncia una decena de familias zaragozanas que han visto cómo, desde que Aragón asumió las transferencias del seguro el pasado mes de julio, se les ha denegado una prestación que antes recibían, que cubría más del 80% del tratamiento de sus hijas y que, además, aseguran se sigue prestando en otras comunidades autónomas. Así, reclaman que existan concertaciones con centros privados para realizar tratamientos no asumibles por la pública.

Fuentes de Salud confirmaron que el seguro escolar ya no cubrirá estos tratamientos, pero matizaron que las personas que ya lo recibían podrán seguir percibiéndolo hasta que se les dé el alta. Los nuevos solicitantes tendrán que limitarse al sistema público. El argumento de la Administración autonómica es que la capital aragonesa cuenta ya con dos unidades específicas de Trastornos Alimentarios --una en el Clínico y otra en el Royo Villanova--, que deben ser suficientes para asumir estos tratamientos.

SEGUIMIENTO MÁS EXHAUSTIVO La realidad para estas familias es muy distinta. Sus hijas ya han sido tratadas en el sistema público, para el que solo tienen palabras de agradecimiento, pero necesitan un seguimiento más exhaustivo. "Le salvaron la vida a mi hija, que estaba a punto de morir", explica Lidia, madre de una enferma de anorexia, que, como el resto de los participantes en esta información, ha preferido no desvelar su identidad por respeto a sus hijas, muchas de ellas menores de edad.

"No queremos tirar piedras contra la sanidad pública. Los profesionales sanitarios del Clínico hacen más de lo que pueden, pero no dan abasto", añade Gloria. Estas familias aseguran que el tratamiento en los hospitales públicos es el adecuando pero que, una vez que disminuyen los síntomas alimentarios, las consultas se espacian demasiado en el tiempo.

Por eso acudieron a un centro privado especializado en trastornos alimentarios, Itaba, el único que existe en Aragón de estas características, para recibir una terapia de seguimiento. Sin la subvención del seguro escolar, muchas familias no podrán acceder al tratamiento.

"No me pueden decir que pueden abarcar mi caso cuando en tres meses hemos tenido una sola cita de una hora con el psiquiatra. En este centro tenemos ocho horas a a la semana. No hay color", explica.