La variante sur de Alcañiz pasará tan cerca de su barrio que estará a 50 metros de las últimas casas. Se ha movilizado para intentar que el trazado se modifique.

Vivo en el barrio de San Pascual y trabajo en la carretera de Zaragoza. Tengo que cruzarme toda la ciudad. Soy la primera que reclama una solución para el tráfico en Alcañiz, pero no quiero chapuzas. Por eso me movilizo, para evitar que se cometa un error en el pueblo". Es Sonia Ferrer, una joven del Bajo Aragón turolense que estos días se ha puesto en marcha para intentar que se modifique el trazado inicialmente diseñado para la variante sur alcañizana. La obra es largamente reivindicada por los vecinos --dos décadas de espera--, y el temor a que plantear ahora cambios haga que se produzcan más retrasos en su ejecución dificulta mucho la reclamación de Sonia. Y de otras muchas personas.

La joven, de 27 años, preside la Asociación de Vecinos del Barrio de San Pascual, que se considera directamente afectado por la futura variante sur de Alcañiz, una obra que parece a un paso de despegar. "La carretera pasaría a 50 metros de las últimas casas del barrio, por lo que obligaría a colocar medidas correctoras y pantallas contra la contaminación acústica", argumenta Sonia, que añade que hay otras opciones "más baratas y menos costosas".

Según su explicación, si se construye la también prometida A-68 (denominación para el tradicionalmente llamado desdoblamiento de la carretera nacional 232 entre El Burgo de Ebro y Alcañiz) "no será necesaria una variante sur".

Lugar de ocio

La futura carretera también afectará a una zona de huerta y a un entorno que los vecinos de San Pascual utilizan para sus ratos de ocio. "Mi casa no es de las que quedarán más cerca de la variante, porque hay otras en el barrio que estarán pegadas. Pero yo salgo a pasear mucho por esa zona con mi perro. Casi todos los días. Si esta obra se hace, ya no tendré opciones. Además del hecho de que visualmente será un destrozo junto a la ciudad", comenta.

No le sirve el argumento que ha escuchado de que los vecinos de ese barrio ya conocían lo que les iba a tocar. "Es que seguían dando licencias para viviendas sabiendo que cruzaría por esa zona la variante", dice. Y aboga por llevar esta vía hacia el norte de la ciudad. "Afirman que por el norte es peor, que pasaría aún más cerca de Alcañiz. Pues que la lleven más lejos, que hay mucho terreno", sostiene.

Y es que insiste en que quiere "lo mejor para el pueblo", porque la variante sur se diseñó hace muchos lustros y el urbanismo y las necesidades de Alcañiz se han visto muy modificados en este tiempo. "Llevamos muchos años esperando la variante y como ya la han aprobado, ahora les da miedo modificarla, por si hay más retrasos. Pero es que el proyecto es de hace 20 años y la ciudad ha cambiado mucho. Y no habría retrasos si hubiera voluntad política".

Sonia Ferrer no está sola en su lucha. "Hay mucha gente detrás, cada vez más ciudadanos de Alcañiz que están de nuestro lado. Y en la asociación somos un equipo y trabajamos mucho todos. Si informas a los ciudadanos cambia su forma de ver las cosas", asegura la joven, cuyo próximo objetivo está en el Defensor del Pueblo y en el Ministerio de Fomento.

El caso es moverse. "Tenemos que pensar que esto es en beneficio de todos. Hay que luchar por el bien común. No podemos quedarnos en la cama ante algo injusto".