La decisión del Gobierno central de solicitar la desestimación del recurso de Aragón ante el Tribunal Constitucional (TC) contra el Estatuto de Autonomía valenciano, por considerar que reabre la puerta al trasvase del Ebro, creó ayer un notable malestar en la comunidad. Desde la DGA, presidente y vicepresidente mantuvieron sus tesis y adelantaron que el recurso seguirá su marcha. Desde las Cortes, los partidos lamentaron la jugada de Madrid, y la oposición habló de "nuevo desaire" del presidente español al aragonés.

Aragón recurrió un artículo del Estatuto valenciano porque se reserva el derecho a recibir sobrantes de agua de cuencas excedentarias con arreglo "a la Constitución y a la legislación estatal". El Abogado del Estado ha solicitado al TC que desestime este recurso por considerar que no es procedente.

Pero en la comunidad aragonesa no se entendió así. El presidente, Marcelino Iglesias, en un acto de su partido en Huesca, dijo que la DGA mantendrá el recurso y vio "imprescindible" que el Alto Tribunal fije bien los límites de los estatutos.

El vicepresidente, José Ángel Biel (PAR), fue rotundo: "El Gobierno central puede decir lo que quiera; lo importante es lo que diga el Tribunal Constitucional". Biel, que recibió muchas críticas desde el PP valenciano, se mostró convencido de que Aragón tiene razón, informó Efe. El portavoz aragonesista en las Cortes, Javier Allué, consideró "una pena" que se insista con este tema, "y que se cierre la puerta del trasvase por un lado y se abra por otro".

Para el portavoz del PP, Antonio Suárez, esta polémica se deriva de un error inicial: incluir el agua en los estatutos de autonomía. Los populares, que no ven inconstitucional el texto valenciano, creen que ha quedado claro "el poco peso político de Iglesias en Madrid".

También para Adolfo Barrena (IU) el gesto estatal es "un nuevo desaire" del Gobierno central al aragonés y es consecuencia "de la posición tan ambigua que tiene el PSOE sobre el agua y el trasvase".

Chesús Bernal (CHA) calificó de "muy negativa" la decisión y la vio "contradictoria" con otras del Ejecutivo central. Recordó que el origen de este problema está "en el pacto PP-PSOE" para incluir una propuesta trasvasista en el texto valenciano.

Desde el ámbito ecologista, Julián Ezquerra (Coagret) recordó que en la UE rige la unidad de cuenca y que el Ebro no tiene sobrantes.