El fiscal pidió ayer un año de cárcel y tres de inhabilitación para la práctica cinegética para Francisco Torres, quien compareció ante el Juzgado de lo Penal de Teruel acusado de utilizar cebos envenenados con estricnina en un coto de caza menor, que provocaron al parecer la muerte de varios animales.

El acusado, médico de profesión, reconoció que él y unos amigos disfrutan de un coto de caza menor de unas 550 hectáreas en los términos municipales de Valbona, Cabra de Mora y Mora de Rubielos, pero aseguró que "ni he sido (quien colocó el cebo) ni sé quienes lo han hecho".

En este coto, denominado Los Frailes, explicó el acusado que hay una zona de unas 25 hectáreas para caza intensiva y entrenamiento de perros junto a la Masía del Pollo, dónde parece ser que fueron colocados en marzo de 2005 los cebos.

Un sargento de la Guardia Civil, jefe del Seprona en la Comandancia de Teruel, explicó que tuvieron conocimiento de la muerte de un perro al parecer por veneno y que en dos ocasiones realizaron inspecciones en la zona. En la primera, no se encontró nada y en la segunda se localizó el cadáver de una garduña a unos 50 metros del lugar en el que murió envenenado un perro trufero y a unos 300 del sitio en el que se encontraron muertos dos perros de un pastor.

El fiscal señaló que la muerte de la garduña fue por envenenamiento de estricnina, mismo producto que uno de los perros cuyos restos fueron analizados. Este proceso se inició por la denuncia interpuesta ante la Guardia Civil por el ganadero Miguel Ramo, propietario de los perros muertos, a uno de los cuales su hija, de profesión veterinaria, extrajo una muestra que resultó estar contaminada por estricnina.