Las nuevas salas de observación de Urgencias del hospital Miguel Servet de Zaragoza sobrepasan ya el lleno total. Ante la ocupación desde el pasado domingo de las 60 plazas con las que cuentan estas tres estancias, el servicio ha tenido que recurrir a la llamada reserva estratégica de camas, distribuida en las plantas dos y diez del centro sanitario. Así, se han ocupado ocho plazas de la planta décima del total de 16 que la dirección del hospital mantiene en el caso de que se sobrepase la capacidad de Urgencias, como ya ha sucedido.

Las nuevas salas de observación se estrenaron a principios de mes, duplicando la capacidad de las antiguas instalaciones. Sin embargo, la amplitud de plazas y de espacio no ha mitigado el que, tal y como han asegurado los profesionales de Urgencias, parece el principal problema de este servicio: la gestión de camas, es decir, la falta de plazas para que los pacientes puedan pasar del servicio a ser ingresados, ocasionando un cuello de botella que se agrava conforme llegan más pacientes. Según fuentes sindicales, esta falta de camas está provocada por el incremento de las operaciones programadas para aliviar la lista de espera.

RETRASO POR EL ACCIDENTE A primera hora de la mañana de ayer, la gerencia del hospital tenía disponibles 35 camas en planta para poder ingresar a parte de los enfermos que se encontraban en Urgencias. Lejos de que la situación se desbloquease, a las dos de la tarde, había 21 pacientes en la sala uno, 21 en la dos y 19 en la tres. En la segunda de ellas había, además, una cama cruzada junto al puesto de control de Enfermería. También había tres pacientes esperando en los pasillos de la General. Además, la llegada de los heridos del accidente del autobús escolar en Villamayor retardó el paso de pacientes a planta, ante la necesidad de poner en marcha el dispositivo especial elaborado para este tipo de siniestros.

La situación provocó extraños compañeros de habitación. Según aseguraron fuentes sindicales del Servet, un hombre tuvo que ser ingresado en Tocología, mientras que una mujer pidió que se cambiase de sala de observación en Urgencias al estar rodeada por seis hombres.

POLÍTICA DE ALTAS Y la reacción no se hizo esperar entre los colectivos sindicales e incluso entre los partidos políticos. "Esta situación viene a confirmar nuestras previsiones", indicaron desde el sindicato de Enfermería Satse. "Pueden hacer las salas de observación todavía más grandes, pero nada se solucionará si no hay una política de altas", añadieron, recordando también que el personal que atiende el servicio es, a su juicio, "insuficiente".

En este mismo sentido se pronunció el portavoz de Sanidad del PP en las Cortes, Ricardo Canals, que aseguró que las Urgencias no pueden convertirse en un "almacén de pacientes" por "no gestionar correctamente las camas".