"Los críos comentaban que la conductora iba demasiado rápido. Lo que lamento ahora es no haberlo planteado en la última reunión de padres". Azucena verbalizaba ayer a la puerta del hospital Infantil la sensación que desde hace tiempo comentaban los propios escolares con sus familias. Azucena y su marido acompañaban a su hija Cecilia, de 15 años, que resultó con contusiones y con heridas en el tabique nasal y que fue dada de alta a media mañana. "La verdad es que la conductora no va despacio, desde luego. Pero bueno, como a esas horas vamos todos medio dormidos, escuchando el MP3, y te llevan. no piensas en nada. Pero hoy, de repente, ha ocurrido. Yo me he golpeado la cabeza contra el asiento de delante. Hemos empezado a chillar y a gritar y como salía mucho humo, hemos bajado pitando del autobús", describía esta joven que cursa cuarto de Secundaria en el Ítaca.

Precisamente, hace unos seis años un grupo de padres advirtió al instituto de que el conductor del bus escolar se dormía. "Mi hijo mayor y otros compañeros le hablaban para que no se durmiese. Al menos, conseguimos que lo sustituyeran por otro", recuerda Azucena. A su lado, otros padres y familiares de niños heridos, lamentaban los riesgos que corren sus hijos cada día. "Cada día lo mismo. Hasta que no pasan las ocho y media de la mañana no estoy tranquila. Y, como yo, muchas madres. Temblamos si suena el teléfono antes de esa hora. Es angustioso".

Guillermo Granged, padre de Lorena, una niña de 12 años que ayer permanecía en observación, posiblemente con rotura de cadera, asentía. "Como conductor profesional en este accidente ha habido exceso de velocidad con un ligero despiste. No se entiende de otra manera", afirmaba este hombre que acudió al lugar del accidente tras recibir la llamada de su hija. "Yo me he asustado porque me decía que no podía mover las piernas, pero después he presenciado las pruebas que le han hecho aquí y parece que en ese sentido no hay ningún problema. Únicamente tienen que confirmar si hay una cadera rota o no. En cualquier caso, preferiría que la dejasen aquí para que la miren bien".

Otros familiares y padres de niños entraban y salían ayer de las urgencias del Infantil. También autoridades de la Consejería de Educación.

"Desde luego, nuestros hijos han vuelto a nacer hoy. Se han salvado por medio metro. Si la conductora se llega a desviar medio metro a la derecha o a la izquierda se habrían matado porque habrían chocado contra un pino o contra una arqueta. Pero ha seguido recto", apuntaba Guillermo.

Mientras tanto, en las Urgencias de Traumatología del Servet los padre de Javier Sacacia no podían creer lo que había ocurrido. Tenían el susto metido en el cuerpo. "Si llega a volcar el autobús, no sé que habría pasado". Sus ojos se llenaron de lágrimas. "Afortunadamente, solo se ha quedado en un susto muy gordo", añadía. Su hijo resultó herido en la tibia derecha. "Le han puesto cinco puntos, porque lleva una buena brecha en la pierna, muy profunda, y le ha provocado una fisura en el hueso. Así que le han escayolado y tiene que guardar reposo", explicaba su padre. Su madre no podía casi ni hablar: "Cada mañana lo mismo. Se nos encoge el alma cada vez que se van por la mañana". Javier fue dado de alta a media mañana, con la pierna escayolada y un buen chichón en la frente. "No sé muy bien qué ha pasado porque iba medio dormido en mi asiento. Cuando me he despertado he visto unos pinos a la derecha y he pensado. Nos estrellamos",