El Rastro de Zaragoza mantiene la misma clientela y las mismas ventas que tenía en Romareda, antes de que el ayuntamiento decidiese trasladarlo al entorno del pabellón Príncipe Felipe. Esta es la conclusión a la que ha llegado el equipo técnico de AC Consultores, empresa a la que el Ayuntamiento de Zaragoza a través de la Cámara de Comercio había encargado un estudio sobre la afluencia y demanda del mercadillo de venta ambulante para comprobar si el cambio de ubicación había acarreado pérdidas económicas, tal y como denuncian los vendedores.

Según los datos recogidos en el informe, el Rastro del Príncipe Felipe recibe cada semana a unas 49.500 personas, solo 1.500 menos de las que asistían a los puestos de venta de la Romareda. Lo que sí se ha producido es un cambio de los hábitos de afluencia, puesto que mientras en Romareda la venta se distribuía de manera similar entre el miércoles y el domingo (con 22.000 y 29.000 visitas, respectivamente), en el Príncipe Felipe se observa un notable desequilibrio. El miércoles la actividad cae (solo se acercan 14.500 personas), pero el domingo se dispara hasta duplicar la anterior (con 35.000 asistentes).

Esta diferencia de venta entre un día y otro podría deberse a que los miércoles, muchos de los comerciantes prefieren ir a otras ciudades, por lo que se reduce la oferta y, en consecuencia, el público opta por acudir los domingos (cuando se montan la mayoría de los comercios). "Uno de los aspectos más destacables es la progresiva disminución del número de puestos instalados, lo que motiva confusión en los consumidores y una mala publicidad", concluye el documento.

MALA IMAGEN Entre las consideraciones del estudio elaborado por AC Consultores se subraya la incidencia que puede haber tenido en las ventas "la sucesión de conflictos y protestas callejeras por una parte de los comerciantes", por la mala imagen que se ha transmitido a los ciudadanos. No obstante, el informe subraya que el efecto del traslado ha sido neutro. Los comerciantes ni han ganado ni han perdido dinero.