El Tribunal de la Signatura Apostólica de la Santa Sede, el máximo organismo judicial del Vaticano, ha vuelto a desatender los argumentos del obispado de Lérida en el litigio del arte sacro de la Franja y ha ordenado la entrega a la diócesis de Barbastro-Monzón de 113 piezas que se encuentran en el diocesano de la capital del Segriá y que proceden de parroquias aragonesas de la Franja. El gabinete jurídico del obispado leridano anunció ayer que prepara un recurso de alzada contra la resolución, que presentará ante el plenario de la Signatura, formado por 12 cardenales y arzobispos, entre ellos el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach.

El nuevo dictamen vaticano, que responde a un recurso de súplica presentado por Lérida el pasado 13 de mayo, en contra de un decreto anterior de la Congregación de Obispos, ha "contrariado enormemente" a la diócesis leridana, si bien el jurista que representa a Lérida en el caso, Josep Casanova, añadió: "Ya hacía tiempo que nos temíamos que la decisión volvería a ser en nuestra contra". En opinión del abogado, "este último decreto se limita a hacer un juicio declarativo, a ratificar la resolución anterior, sin analizar quién es el verdadero propietario de los bienes en conflicto".

DEPOSITARIOS La resolución establece que las 113 piezas originarias de la Franja "se encuentran en el museo de Lérida en concepto de depósito y no a título de propiedad", informó anoche en un comunicado el obispado.

El representante legal de la diócesis reconoció que, con este nuevo contratiempo, la vía contencioso-administrativa del Derecho Canónico "queda prácticamente agotada", al haber llegado al equivalente del Tribunal Supremo de la juridiscción ordinaria.

Todas las esperanzas están ahora puestas, dijo el jurista, en el recurso presentado hace tres semanas ante el Tribunal de La Rota, "que abriría un nuevo camino, que se podría definir como la vía civil dentro del Derecho Canónico". Lérida confía en que esta instancia judicial determine la propiedad de todas y cada una de las piezas".

Para ello, recordó Casanova, se cuenta con el dietario escrito por el obispo Josep Messeguer, fundador del museo diocesano de Lérida, que anotó todas las transacciones y pagos hechos, a finales del siglo XIX, a cambio de muchas de las piezas reclamadas por Aragón. Estos pagos demostrarían, según los asesores del obispado catalán, que Lérida es la propietaria de los bienes, no una mera depositaria. Se trata de una prueba documental que, hasta ahora, el Vaticano no ha tenido en cuenta y que, según los asesores legales del obispo de Lérida, Francisco Javier Ciuraneta, podría tener grandes posibilidades de prosperar. O al menos, a eso se aferran.