Los alcaldes condenan unánimemente la actitud del obispo de Lérida.

Proponen al Gobierno aragonés que no tome decisiones hasta noviembre.

Deciden escribir al Papa solicitando que se implique y exija obediencia a Ciuraneta.

Promoverán un encuentro entre los obispados de Lérida y el de Barbastro-Monzón.