No habrá manifestación apoyada por la parte oriental de Aragón. Al menos de momento. Más adelante, siempre que sea unitaria, se verá. Esa fue una de las conclusiones adoptadas ayer en Barbastro por los alcaldes de los municipios altoaragoneses cuyas parroquias tienen piezas artísticas en el diocesano de Lérida y que el Vaticano ordena devolver. Los alcaldes decidieron no caer "en la misma trampa" que el obispo de Lérida, Francisco Javier Ciuraneta, y extender este conflicto en plena campaña electoral en Cataluña.

Este mismo argumento fue dado para pedir a la DGA y a los grupos parlamentarios de las Cortes de Aragón que no actúen hasta que concluya el proceso electoral de Cataluña. Además, pidieron incorporarse a los encuentros que puedan realizar en Zaragoza ambas instituciones.

En los próximos días, los alcaldes redactarán una carta que recibirá el papa Benedicto XVI. En ella le explicarán el litigio, apoyarán a las parroquias y le instarán a que se interese y solucione el problema. Además, le comunicarán su preocupación porque un conflicto eclesiástico esté trascendiendo a lo civil y afectando a la extraordinaria relación de convivencia que históricamente han vivido con Cataluña.

Dentro de este talante conciliador, los alcaldes, que fueron enérgicos de nuevo instando a Ciuraneta a cumplir las órdenes vaticanas, acordaron promover un encuentro entre responsables de ambas diócesis --que podría significar un encuentro bilateral entre obispos-- para tratar de encontrar una solución rápida. Esta reunión será estudiada y analizada en las próximas semanas --las elecciones catalanas son el 1 de noviembre-- y uno de los escenarios posibles por su alto valor simbólico podría ser Roda de Isábena.