Los ciudadanos han vuelto a movilizarse contra la instalación de una antena de telefonía móvil. Esta vez el escenario ha sido el barrio de Miralbueno, a la altura de la carretera de Madrid. Los vecinos advirtieron que el pasado fin de semana se había instalado una torre y que el martes varios operarios procedían a colocar la caseta de funcionamiento. El mismo domingo alertaron a la Policía Local, pero ayer mismo volvieron a acudir a la zona y paralizaron los trabajos.

La torre se instaló junto a unas oficinas, en un espacio donde está previsto que se construya una calle, de manera que la antena quedará en plena acera. "Lo que más preocupa es que la han colocado a apenas 200 metros de distancia del colegio de educación especial San Antonio, uno de los equipamientos que se consideran sensibles y en cuyas inmediaciones se prohíbe expresamente instalar estos aparatos", explicó Luis Gargallo, presidente de la Asociación de Vecinos de Miralbueno.

Una vez que la denuncia de la Policía Local llegue a la Gerencia Municipal de Urbanismo,, este organismo decidirá si se inicia o no la tramitación para ordenar su retirada. El aparato es propiedad de la empresa Telefonica.

Durante todo el día de ayer, la antena generó expectación en el barrio. Por la tarde, la Policía de Barrio de Oliver-Valdefierro se acercó hasta la autovía de Madrid ante el requerimiento de los ciudadanos. Desde Urbanismo indicaron no tener constancia de la solicitud de una nueva licencia en ese punto, por lo que el aparato carecería de permiso.

SEGUNDO CASO POLÉMICO Esta es la segunda antena polémica que se coloca en el barrio de Miralbueno pese al rechazo frontal de los vecinos. Existe otra torre en el camino del Pilón, sobre la azotea de una residencia de ancianos. La Asociación de Vecinos Miralbueno lleva años reclamando su retirada, aunque sin éxito puesto que para lograrlo es precisa una larga tramitación por parte del Ayuntamiento de Zaragoza.

El principal problema al que tiene que hacer frente el consistorio es que la ordenanza municipal es muy estricta y, por más que sancione, en el momento en el que la empresa de telefonía decide recurrir su decisión, se encuentra con el amparo de normativas de mayor rango. Para garantizar el éxito, hacen falta años de lucha legal durante los cuales las antenas suelen permanecer en servicio activo.

Otros ejemplos polémicos de antenas de telefonía móvil rechazadas por los vecinos se encuentran en el barrio rural de Garrapinillos, en el Actur o en la calle Tomás Bretón, en el distrito Universidad.

El ayuntamiento ha aprobado recientemente un plan de implantación para regular su presencia.