Inició, hace un tiempo, unos cursos sobre el patrimonio musical aragonés. Pero los han eliminado y se ha quedado a medias. Le gustaría que se recuperaran. No solo por ella, sino por su interés social.

Le gustan mucho los bailes tradicionales y eso la llevó a interesarse por unos cursos de formación sobre el patrimonio musical y etnológico aragonés. Primero llegó uno y luego otro, hasta que inició un ciclo de tres disciplinas (una por año) que ahora se le ha quedado a medias porque los cursos se han dejado de impartir. Y lo lamenta profundamente. Pero no solo por ella, sino porque considera que la sociedad aragonesa se está perdiendo algo que, realmente, "merece la pena".

Beatriz Vicente de Vera sabe que los cursos sobre Difusión del patrimonio musical y etnológico aragonés" llevaban muchos años en marcha. "Desde 1984, en que una profesora, María Ángeles Cosculluela, los inició. Fue una iniciativa pionera en España, que después sí empezaron a hacer en otras comunidades".

La oferta, dirigida en principio a profesores interesados en enseñar a sus alumnos toda la riqueza musical aragonesa, estaba abierta tanto a educadores diversos como a cualquiera que quisiera aprender tradiciones y recuperar equipaje cultural. El Gobierno aragonés, a través del Departamento de Educación y Cultura, era el promotor de los cursos, que se han impartido de forma gratuita durante más de dos décadas.

"Desde el año pasado ya no se hacen. Yo había hecho ya varios cursos, así que empecé el ciclo de tres años, en el que cada año se trata una disciplina distinta. Acabé los dos primeros y ahora me encuentro con que no puedo hacer el tercero, porque los han eliminado", explica la joven.

Recuperación

Beatriz no quiere criticar la decisión de la Administración, porque no sabe qué motivos habrá detrás de ella. Pero sí le gustaría que esos cursos "volvieran a impartirse". Y su deseo no es personal e intransferible. "No se trata de que yo tenga un ciclo sin terminar. Está claro que me gustaría poder acabarlo y seguir aprendiendo. Es que pienso que es importante que exista esa oferta y que no sea necesario pagar por ella o buscar alguna asociación privada que la tenga. Se trata de una forma de recuperar y transmitir nuestras tradiciones y nuestra cultura", explica.

Y hace una comparación sencilla: "A veces nos atraen mucho aspectos y cuestiones de otras culturas. Y hacemos un gasto y un esfuerzo notables por viajar y conocerlos. Sin embargo, no nos preocupamos de lo nuestro, con lo enriquecedor que resulta".

Beatriz Vicente de Vera pudo hacer varios cursos antes de que desaparecieran: de danzas del Sobrarbe, de títeres y de construcción de instrumentos musicales, además de dos de los tres del ciclo llamado Chis chas, Cascabillo y Bigulín. Y considera que resultan de gran interés para cualquiera, pero --especialmente-- para quienes trabajan con niños y pueden transmitir a los aragoneses más pequeños la riqueza patrimonial de su tierra. "Pienso que era un material fantástico para los críos, que aprendían de manera fácil y entretenida".

Y añade la joven que este tipo de proyectos encaja perfectamente con debates sobre la creación de un currículo escolar aragonés. "El patrimonio etnológico y musical aragonés es una forma de hacer hincapié en la cultura aragonesa", argumenta.

Hace un tiempo, en la primera época de los cursos, se impartían clases por diversos puntos del territorio aragonés. Pero después se centralizaron en Zaragoza. Pero ella no cree que dejaran de tener interés para la sociedad, porque siempre había "lista de espera" y porque quienes tomaban parte en el proyecto utilizaban su tiempo libre. "Se impartían los sábados por la mañana y comenzaban pronto", asegura. Según sus cálculos, cada año habría unas 450 personas implicadas en estos cursos, a razón de 30 alumnos por clases y 15 propuestas diferentes.

"Ojalá vuelvan a impartirse. Creo, de verdad, que son una buena apuesta", concluyó.