Las probabilidades de un contagio de legionela en una vivienda son muy improbables, ya que se requieren distintas condiciones para que la bacteria prolifere: agua entre 20 y 45 grados y nutrientes como el óxido o la cal, que provocan su multiplicación. Aún así el agua contaminada solo puede significar riesgo de contagio si pasa al aire en forma de finas gotas y es inhalada en cantidad suficiente por colectivos de riesgo, como ancianos o personas con las defensas bajas.