"¡Chúpate esa, Marcelino!". Se mostró irónico para evidenciar su cabreo. Chesús Bernal, portavoz de CHA en las Cortes de Aragón, dejó ver así lo mal que le ha sentado a su formación ver cómo reformas de Estatutos de otras comunidades incluyen ventajas y beneficios que el texto aragonés no tendrá porque, argumentó, los propios partidos de la región "le cortaron las alas".

Lo que más le fastidió al nacionalista fue comprobar cómo PP y PSOE han pactado para Andalucía cuestiones que a Chunta no se le admitieron, y que han hecho que --hasta ahora-- la formación se abstenga.

Bernal y el presidente de Chunta, Bizén Fuster, convocaron una rueda de prensa para analizar diversos temas de actualidad. El de las reformas estatutarias fue uno de ellos. Explicó el portavoz nacionalista que PP y PSOE han acordado en la comisión Constitucional del Congreso considerar a Andalucía como una realidad nacional en su Estatuto reformado. Y eso que populares y socialistas en Aragón "se rasgaron las vestiduras" cuando CHA intentó que el texto aragonés hablara de comunidad nacional.

El eterno tema del agua

A la vista de los hechos, soltó Bernal: "¡Chúpate esa, Marcelino!", en alusión al presidente aragonés, el socialista Marcelino Iglesias. Y siguió enviando recados tanto a dirigentes populares ("Chúpate esa, Gustavo Alcalde!"), como a los del Partido Aragonés ("¡Chúpate esa, Biel!").

También ha enfadado a Chunta Aragonesista que no le dejaran incluir en el Estatuto aragonés una fórmula de blindaje del Ebro, limitada a incluir en el texto la normativa europea sobre agua (que habla de unidad de cuenca). Y que ahora haya que asistir al espectáculo del Gobierno central pidiéndole al Tribunal Constitucional que no admita el recurso de la comunidad aragonesa contra el Estatuto valenciano. Pese a que dicho texto reclama para los valencianos los sobrantes de agua de las cuencas excedentarias. "Me río por no llorar", lamentaba el nacionalista.

Hubo más. Andalucía ha conseguido, por un acuerdo PSOE-IU, que el Gobierno central le reconozca su deuda histórica, que será determinada por una comisión bilateral y abonada en tres años.

"Y el PP andaluz no lo apoyó porque dice que es insuficiente, no porque no reclame la deuda histórica", explicó el nacionalista. Además, esa comunidad tendrá inversiones estatales en función de su población, y en Aragón los partidos no quisieron obligar a Madrid a invertir según el territorio (la mejor baza aragonesa). Pese a que CHA lo intentó. Y volverá a hacerlo durante la tramitación del Estatuto en el Congreso. "Ahí veremos", apuntó Bernal.