El proceso judicial sobre el arte sacro será "un litigio permanente" y "muy complicado", vaticinó ayer el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall (PSC), convencido de que "todas las partes defenderán sus derechos hasta el final". Maragall, que ayer visitó Lérida, tuvo que admitir que no estaba al corriente de la última resolución del Vaticano que vuelve a ordenar al obispo de Lleida, Francesc Xavier Ciuraneta, el traslado de los bienes en conflicto a Barbastro. El president salió al paso recordando que el litigio, iniciado con la segregación de la diócesis de Lérida de un centenar de parroquias de la Franja, "es un tema complicado, que proviene de una historia compleja". Desde Lérida, el alcalde de la ciudad, €ngel Ros (PSC), y el presidente de la diputación, Isidre Gavín (CiU), coincidieron en recordar que la última palabra aún no se ha dicho, al estar pendiente el recurso presentado por el obispo leridano hace tres semanas ante La Rota. "Hay que demostrar la propiedad de las piezas y eso es lo que esperamos que haga ese tribunal", dijo Ros. Gavín insistió en que "la unidad museística es incuestionable".