Los asesores legales del obispado de Lérida confían en que el Tribunal de La Rota pueda determinar que ellos son los legítimos propietarios de las 113 obras aragonesas. Para ello, alegarán facturas y títulos de propiedad que intentarán desmentir las decisiones que hasta ahora ha tomado el Vaticano: Lérida es depositaria, pero nunca propietaria. Según algunas fuentes, el proceso administrativo en este tribunal es muy lento, y se podría abrir una nueva fase del pleito que durara otros cinco o seis años como mínimo.

En Lérida están convencidos de que este tribunal podría dar la razón al obispo Ciuraneta, aunque también saben que es difícil que La Rota contradiga todas las anteriores órdenes vaticanas, todas ellas contrarias a la actitud del prelado catalán. Otra incógnita que surge en los dos ámbitos enfrentados es saber, en caso de que La Rota concediera el beneficio a la diócesis de Lérida, si ésta podría prevalecer sobre los decretos emitidos por la Congregación de Obispos y la Signatura Apostólica. Una vez se haya entregado toda la documentación, el proceso se prolongará durante varios años más.