El pleno del distrito del Rabal fue ayer más colorido de lo habitual. Alrededor de 80 chavales de la Unión Deportiva La Jota se plantaron en el salón del centro cívico Estación del Norte para pedir explicaciones por el retraso que sufre la construcción de un campo de fútbol donde poder jugar. La reivindicación de este club se viene arrastrando desde hace años, pero en los casi cuatro transcurridos desde el inicio de la legislatura no se ha avanzado nada.

Cada vez que el club ha denunciado la precariedad de su campo actual (el Entrerríos, un espacio cedido por el Real Zaragoza en muy mal estado) y ha exigido la construcción de uno nuevo, el Ayuntamiento de Zaragoza siempre se le ha dado una palmada en la espalda y ha prometido que se hará. Lo que ayer fueron a buscar al pleno los jugadores y la junta directiva del club fue un compromiso por escrito.

"Las elecciones se celebran en mayo del próximo año y no queremos llegar sin un papel en el que quede claro que el ayuntamiento va a habilitar un campo en Vadorrey, junto al tercer cinturón", dijo José Esteban, presidente de la Unión Deportiva La Jota.

La última noticia que tuvieron del asunto fue que la Concejalía de Deportes había solicitado a Urbanismo que especificase la disponibilidad del terreno. "En principio, quedó claro que había espacio suficiente para dos campos, uno de fútbol once y otro de fútbol siete. Y ahí nos hemos quedado", añadió.

El club había solicitado a la Junta del Rabal que invitase al pleno de ayer al concejal de Deportes, Luis Pastor, para que acudiese a informar. Pero no fue. El presidente del Rabal, Ricardo Cavero, recordó que se está en negociación con el Real Zaragoza para que ceda el Entrerríos y poder arreglarlo. "Estoy convencido de que pronto se solucionará el problema", dijo Cavero.