Una sartén tuvo la culpa de que los cientos de trabajadores de las oficinas centrales de Ibercaja en Zaragoza acabasen ayer antes de hora su jornada laboral. Alrededor de la una de la tarde, sonaron las sirenas del inmueble. Se activaba el plan de emergencia y evacuación, porque se había detectado humo en el primer piso. Efectivamente, había fuego. Pero no en las oficinas, sino en la cocina del restaurante La Granada, en la planta baja del edificio. No hubo heridos, ni cuantiosos daños materiales. Solo humo. Mucho humo.

"El fuego se formó en una sartén y ascendió rápidamente hasta la campana extractora, por eso se formó la humareda que se coló por las rendijas hasta los pisos superiores de Ibercaja y al garaje subterráneo", explicó un oficial del Cuerpo de Bomberos.

En el momento del accidente, la mayor parte de la plantilla del restaurante estaba comiendo en el mismo local, por eso pudieron avisar con rapidez a los bomberos. "El aviso se recibió a las 12.46 y se envió a varias unidades que se encargaron de apagar el fuego, inspeccionar las instalaciones y ventilarlas después. Fue una intervención rápida, porque como suele ser habitual en las cocinas industriales, las llamas no se propagan por el aluminio", añadió el oficial.

Mientras los bomberos desempeñaban su labor en el edificio, centenares de trabajadores de la entidad bancaria esperaban pacientemente a que les diesen las órdenes oportunas. En un primer momento se temió que hubiese nuevos focos, puesto que el humo se había propagado por las conducciones internas del bloque en vez de por el exterior, pero en seguida se descartó esta opción. Todo quedó en una falsa alarma.